Actuar es emprender una aventura, expresa Willem Dafoe

Morelia, 23 de octubre de 2019.- El actor Willem Dafoe puso de cabeza al Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) a su paso por las calles rosas pasadas por agua de esta ciudad: dio autógrafos, se tomó selfies y dialogó con el público.

La visita del actor al encuentro es a propósito de la presentación de su más reciente filme, El faro (The Lighthouse), dirigido por el joven Robert Eggers, en el que comparte créditos con Robert Pattison.

En conferencia de prensa, Dafoe afirmó: "a veces, cuando estoy filmando, me preguntan que si quiero agregar algo; en el set probablemente no. Me gusta regalar mi concentración a los otros, así como cualquier cosa que aporte a una actividad para que la gente disfrute, es más que suficiente para mí".

La cinta El faro, que se presentó en el pasado Festival Internacional de Cine de Cannes con grandes elogios de la crítica, está ambientada a finales del siglo XIX y filmada en blanco y negro. Cuenta la historia de dos encargados de un faro en una misteriosa isla perdida de Nueva Inglaterra. El clima y su interacción traerán consecuencias catastróficas para ambos.

El actor contó que "no sabía nada de Eggers, pero cuando vi su película de La bruja pensé que ahí había un buen cineasta. Pedí reunirme con él, nos llevamos muy bien y descubrimos que tenemos gustos similares; es de la edad de mi hijo, más o menos. Cuando lo conocí más profundamente me di cuenta de que él estaba conectado con el pasado, como una especie de médium. Hace investigaciones, y a partir de historias ubicadas en el pasado muestra su experiencia de forma magistral, como pocos directores".

Respecto del formato, sostuvo: la película tenía que ser filmada en blanco y negro, debía ser así. Era la única forma en que podía hacerla por muchísimas razones; creo que el público lo entiende muy bien.

Grandes imágenes
Se le preguntó si el lenguaje era uno de los aspectos poderosos de la cinta; respodió: "la poesía del siglo XIX había que entonarla muy bien, nosotros teníamos que hacer que pareciera natural, que el discurso saliera como si fuera una cuestión teatral. Entonces, utilizamos el lenguaje de la misma forma en que empleamos cualquier otra acción histriónica. Estábamos frente a grandes imágenes que brindaban los diálogos, lo que me dio mucha energía para actuar. Cuando la visión del mundo está clara y te das cuenta de que el director no sólo cubre su filme con imágenes, sino que diseña con seguridad cada toma, como en El faro, te da certezas y deseos de perderse en la actuación".

El protagonista de La última tentación de Cristo agregó: "el inclemente clima fue determinante en la trama… había que concentrarse para apreciar la belleza de las tomas que el director proponía, hacerlas con emoción, porque había muchos factores adicionales en mi personaje, desde el vestuario hasta la claridad y precisión del lenguaje de filmación".

Dafoe destacó: "no elijo a los personajes, sino las situaciones, a la gente que las hace. Nunca se conoce el papel hasta que lo encarnas; de hecho, dejo actuar al pesonaje y termino sin saber quién es quien.

En realidad la actuación se trata más de emprender una aventura, de llegar a un sitio que uno no conoce y la mejor manera de hacer esto es acercándome a la gente que tiene esa visión y ayudarla a realizar el viaje, convertirme en su criatura. Es bueno alejarse de uno mismo; al entender el punto de vista de alguien más, uno renueva su energía.


Fuente: La Jornada