Cuidémoslos; cuidémonos

Cuidémoslos; cuidémonos


Quizá también le pasó a Usted.



A mí sí y a mucha gente de mi circulo cercano.



La resaca del 14 de febrero, del fin de semana, de la quincena, fue cortada abruptamente por la dura realidad que suma una víctima más dese la inocencia, la indefensión de la infancia... una vida truncada de la forma más ruin e inhumana, con el salvajismo que solo puede explicarse como proveniente de individuos sin alma, sin sentimientos, sin ningún temor por lo terrenal y mucho menos por lo divino.



Y de pronto la tragedia nos envolvió y el detalle de la misma nos asqueó.



Y con miedo vimos el riesgo de tener a una Fátima en todos los rostros infantiles cercanos o lejanos... y nos quedamos por momentos inmóviles sin encontrar respuestas y sin admitir explicación válida porque nuestra capacidad no da para entender y pareciera que en nuestro pecho ya no hay cabida para más dolor social, para más indignación, para poder sacar una vez más el "Ya basta!" Tantas otras veces pronunciado y que encuentra oídos sordos en una sociedad degradada y una autoridad rebasada que ante falta de respuestas a la realidad busca repartir culpas en el pasado; que en lugar de ampliar la mira y buscar cómo en otras latitudes han encontrado respuestas se queda mirando hacia atrás para repartir culpas con esa mirada que nada resuelve y al contrario aumenta el encono. Cabría recordar aquí que la historia se ocupa de juzgar el pasado y las urnas de castigar los errores, los excesos y las omisiones...y el presente precisa resultados.



Datos de la Red por los derechos de la infancia en México arrojan que diariamente en nuestro país 3.6 niños son asesinados y 7 desaparecidos; que de 100 carpetas de investigación que se abren por esos delitos, solo 3 reflejan resultados...97% son víctimas de la impunidad y la incapacidad; de la indiferencia.



Lamentablemente nos estamos acostumbrando a la violencia extrema; la estamos haciendo parte de nuestra cotidianidad y esa tendencia debe romperse en algún momento... por lo pronto y como ha surgido la propuesta en redes, Vamos a cuidarlos! A nuestros niños sí pero también nosotros como adultos, cuidemos los contenidos que consumimos porque alimentan nuestro espíritu, forman nuestros pensamientos y orientan nuestras acciones. Cuidemos los que compartimos porque en el compartir está la posibilidad de multiplicar.


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www.soledaddurazo.com
@SoledadDurazo

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