Gobierno Federal: ¿hemos cambiado en un año?

Gobierno Federal: ¿hemos cambiado en un año?

Bulmaro Pacheco

 

Domingo 8 de diciembre de 2019

 

Más allá de los temas reiterados a cada rato y los asuntos de rutina de las mañaneras, habría que registrar a qué nivel está la percepción del cambio en el sistema político mexicano a un año del nuevo gobierno.

 

Hay quienes han sentido el cambio más que otros: Los casos más notables: Hoy están sujetos a proceso algunos personajes de importancia en el pasado sexenio: Emilio Lozoya, ex director de Pemex; Rosario Robles, ex secretaria de la Sedatu, en el gobierno de Enrique Peña Nieto; y Juan Collado, un influyente abogado de la clase política y empresarial.

 

La vida y la política ya no son lo mismo para líderes sindicales como Carlos Romero Deschamps, obligado a dejar la Secretaría General del Sindicato de Pemex, y Joel Ayala, presidente de la FSTSE, que anunció el retiro personal y de su organización del PRI (en varias ocasiones fue senador y diputado federal por la vía plurinominal por el PRI); sus razones tendrá.

 

Tampoco ha sido un año cómodo para Víctor Flores, del sindicato ferrocarrilero, y mucho menos para los dirigentes de organizaciones campesinas y de servicios que se plantaron por fuera de la Cámara de Diputados para exigir recursos en el presupuesto 2020, y que no fueron satisfechas sus demandas. La CTM ha experimentado en carne propia los intentos de crear organizaciones alternativas de trabajadores mediante  apoyos a liderazgos al vapor.

 

No ha sido un buen año para la dirigencia nacional del SNTE, que ha visto su influencia política mermada por el exceso de importancia que el nuevo gobierno le ha dado a otros actores del magisterio nacional, como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), para la implementación de los nuevos cambios y el impulso al proyecto de nuevo partido "Redes Sociales Progresistas", de la ex dirigente magisterial Elba Esther Gordillo, quien por cierto no ha quitado el dedo del renglón de querer regresar al liderato nacional del sindicato —con ella o con un incondicional— para fortalecer a su nuevo partido y para servirle al gobierno federal en lo que pudiera ofrecerse.

 

No ha sido un buen año tampoco para las autoridades de la Universidad de Hidalgo, con la intervención de sus cuentas bancarias y exigiéndole el nuevo gobierno que rindan cuentas y aclaren dudas en cuanto a los manejos financieros de la institución.

 

Otras 10 universidades públicas se encuentran en crisis crónica por la falta de recursos para cubrir sus déficits y enfrentar el deterioro financiero de sus sistemas de pensiones. A través de la ANUIES ahora claman por apoyos, y al parecer no se les ha escuchado. Les cambiaron las reglas y les crearon 100 "Universidades" como proyecto alternativo. Todo un dilema.

 

No ha sido un buen año para los ex presidentes de la República. De los seis que actualmente viven, la peor parte la han llevado los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón. Cierto que han sido los más críticos con el actual presidente y son de los que López Obrador guarda recuerdos no muy gratos: Fox lo quiso sacar de la carrera presidencial en 2005 con el proyecto del desafuero, y Calderón le ganó en 2006 la elección apenas con el 0.56% de diferencia en votos; López Obrador insiste a cada rato que esa elección "se la robaron"…Quizá sea por eso.

 

A Carlos Salinas lo acusa de haber consolidado el neoliberalismo y ampliado el nivel de pobreza en México, mientras que al resto (Echeverría, Zedillo y Peña Nieto) los han hecho a un lado de sus señalamientos.

 

Según Soledad Loaeza, "Su objetivo (de López Obrador) es retomar el uso de la historia como la fuente de legitimidad que fue durante el autoritarismo posrevolucionario: Su interpretación también es muy semejante a la versión oficial que durante décadas fue un pilar del régimen político pero es distinta por dos razones: Primero, su objetivo no es la reconciliación nacional ,sino la generación de un agudo antagonismo entre el pasado inmediato y el presente y con base en ese rechazo, recuperar una identidad política que tal vez nunca existió" (Nexos, Noviembre 2019).

 

Para los diputados y senadores de todos los partidos ha sido un año que les ha limitado su función de gestores y promotores de demandas sociales y problemas de sus comunidades, exigiéndoles el gobierno que se concentren en el trabajo legislativo y que se rasquen con sus uñas en materia de gestión social. Lo peor es que lo aceptan sin chistar.

 

Para los presidentes municipales de todos los partidos políticos no ha habido gestión que valga y tampoco ha sido un buen año para ellos.

 

La mayoría de los 2,440 alcaldes de México se desenvuelve entre déficits financieros, carencia de recursos, problemas de inseguridad e infraestructura sin mantenimiento y no se ve en el corto plazo una salida decorosa que pudiera evitarles problemas  al inicio del  2020.

 

Por más que declaren los empresarios en los medios de comunicación de que todo va bien con el nuevo gobierno, en la realidad no es así.

 

Todavía existe incertidumbre política y falta de confianza del sector empresarial, lo que explica en mucho la caída del crecimiento económico en el 2019 y que no se sumen al  optimismo oficial sobre las perspectivas de mejoramiento económico  para el 2020.

 

A punto de terminar el 2019, en la perspectiva inmediata está el cambio que el nuevo gobierno ofreció y por el que ganó en forma abrumadora la elección del 2018. El presidente ha demandado un año más para que el cambio ofrecido por su gobierno se empiece a notar.

 

Ha hecho mella al gobierno de Morena el creciente desencanto -principalmente entre  las clases medias-, por la forma en que el Gobierno achaca todos sus errores al pasado, no hace autocrítica y por las decisiones erráticas que se han tomado en algunos temas de controversia.

 

Al respecto dice Loaeza:  "Creo, sin embargo, que hemos estado viviendo cambios en el régimen, pero hasta ahora el régimen es el mismo, aunque es posible que haya habido regresiones; pero si bien, el presidente puede cambiar las políticas de gobierno, no puede modificar las actitudes de una sociedad cuyo proceso de secularización no se ha detenido".

 

Esto ha sido muy difícil de discutirlo con los morenistas y la gente del gobierno federal. Primero, porque acusan a los críticos de resistencias porque dicen; "sienten agredidos sus privilegios o los beneficios que antes obtenían" y segundo porque aunque haya habido decisiones pésimas y mal tomadas por el gobierno, ellos señalan que ha sido por las herencias que recibieron al relevo del gobierno.

 

A un año del nuevo gobierno algunas cosas han cambiado en México. Otras persisten y algunas ideas todavía no han podido aplicarse. Al pedir un año más para provocar que "el cambio se note", el presidente López Obrador solo reconoce que la realidad mexicana no es como él la había imaginado y que gobernar México no ha sido lo fácil y cómodo que quizá también hubiera imaginado.

 

¿Vienen otros tiempos? Está por verse.

 

bulmarop@gmail.com