A falta de pan, semitas…

No solo café
Azalea Lizárraga C.


A falta de pan, semitas…

Ya está visto que ante la falta de presupuesto para realizar obras -de relumbrón o no es otra historia-, a los gobiernos de cualquier nivel se les despierta la creatividad y, astutamente, recurren a la sociedad civil organizada, ya sea a través de las cámaras empresariales, asociaciones civiles, instituciones educativas y similares, para mantenerse vigentes en el imaginario colectivo al realizar acciones conjuntas que, de alguna u otra forma, aporten  beneficios a la ciudadanía.
De hecho, deberíamos ver con buenos ojos toda estrategia que implique desde un simple llamados a la conciencia o sensibilidad social hasta la participación directa en menesteres que los habitantes hemos considerado -grave error- una obligación solo de los gobiernos, porque por ello hemos descuidado esa participación y/o respuesta ciudadana que deberíamos tener hacia el cuidado de nuestro entorno, desarrollo y bienestar social, sufriendo hoy las consecuencias de ello.
Y es que, desde nuestro particular punto de vista, involucrar a la ciudadanía debería ser obligatorio para cualquier gobierno que se precie de tomar en cuenta la opinión ciudadana  para establecer estrategias y políticas públicas que verdaderamente impacten el bienestar de sus gobernados.
Es en este tenor que hemos visto que tanto los gobiernos municipales como el estatal, han intensificado su acercamiento con los habitantes de sus respectivas comunidades para llevarles beneficios directos en acciones que pudieran considerarse de pequeña escala y que, aunque deberían realizarse siempre, la experiencia nos dice que no es así.
Acciones que, además, verdaderamente impactan su cotidianidad al satisfacer necesidades prioridades en rubro de salud (campañas de vacunación, y otras que tienen que ver con el cuidado y promoción de buenas prácticas asociadas al cuidado de la salud, así como prevención de enfermedades); educación (becas, unidades de transporte, promoción deportiva y cultural, entre otras) y una que otra obra complementaria, tal vez de menor envergadura pero gran impacto, como son las pavimentaciones de ciertos sectores y remodelaciones de escuelas, bardas y canchas deportivas, por mencionar las más atendidas y que dan pie al acercamiento de los gobernantes en turno con sus respectivas comunidades, algo que, dicho sea de paso, debería de ser el común denominador pero que en el ejercicio del poder muchos descuidan y hasta evitan, no vaya siendo…
Por ejemplo, este lunes 26 de agosto, el gobierno del estado, a través de la Secretaría de Salud, en coordinación con las diversas cámaras y organizaciones empresariales, entre ellas  la restaurantera, algunos colegios y asociaciones de profesionistas de la salud, así como el sector escolar de la entidad, lanzarán la campaña #MenosSalMásVida , que pretende sea aplicable en todos los municipios del estado porque es alarmante el índice de enfermedades cardiovasculares y embolias, sin dejar de lado la silenciosa y mortal hipertensión. 
Enfermedades todas ellas muy relacionadas al alto consumo de sal, un ingrediente esencial en la sabrosa cocina sonorense, y para muestra solo basta analizar el proceso de producción de nuestra carne machaca y el cómo logramos cocinar una rica y jugosa carne asada al carbón. Y si agregamos lo de las coyotas y jamoncillos, imaginamos que luego vendrá la campaña de #MenosAzúcarMásVida, porque también produce efectos dramáticos en nuestra salud, la gordura y diabetes sólo para abrir boca.    
Un evento no de poca importancia, porque además de la presencia de la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano, los titulares de salud y representantes de las organizaciones participantes, tendrá como invitado de honor al Presidente de la Organización Panamericana de la Salud.   
Aunque no se ha generalizado en todo el estado, en nuestra ciudad capital, por ejemplo, se ha intensificado -con muy buenos resultados por cierto- la implementación de estrategias alternativas para el mejoramiento de los servicios públicos, como el sistema de recolección y separación de la basura doméstica, que no solo ha sido bien acogido por los hermosillenses, sino que ha entusiasmado a diversos grupos sociales y asociaciones civiles para incursionar en otras vertientes como campañas de limpieza y recolección de basura en parques y zonas recreacionales que nos motivan, sobre todo a los niños y jóvenes, a ser más partícipes en el cuidado del medio ambiente, algo que agradecerán las futuras generaciones  porque el deterioro del medio ambiente y los efectos del cambio climático nos están alcanzando alarmantemente.
Claro que todo lo anterior no les alcanza a las autoridades para mitigar los estragos y temor que sentimos los ciudadanos en lo relativo a otros rubros muy sentidos, como la seguridad pública, un tema bastante dramático que está prendido de alfileres no solo en nuestro estado sino a lo largo y ancho del país, donde, a pesar de la guardia nacional y los cambios de mandos altos y medios en seguridad pública, no se ve luz esperanzadora de cambio y, mucho menos, el final del oscuro túnel por el que pareciera estamos transitando.
De la creación y existencia de empleos bien remunerados para la población, mejor ni hablamos… esa ya es otra historia donde la realidad percibida, dependiendo de la región donde vivamos, contrasta con los datos proporcionados por diversas fuentes, lo que nos hace pensar en procesos de maquillaje y distorsión de una realidad nacional que nos dice que vamos en picada y que debemos hacer algo para enderezar el rumbo; o usted ¿no lo percibe así?  
azaleal@prodigy.net.mx
@Lourdesazalea

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