El síndrome del PRD en Morena

Vertiente mayo 30 2019.

El síndrome del PRD en Morena.- Crónicas para la historia (No. 81).- Tal como sucede ahora en las entrañas del Movimiento Regeneración Nacional, pasó hace 22 años cuando el Sol Azteca fue Gobierno en el sur de Sonora.- Sus tribus se encargaron de que jamás repitiera

Bernardo Elenes Habas

No tienen idea, algunos de los integrantes de Morena en Sonora, y específicamente en Cajeme, del potencial político-social que está en sus manos.
Pierden tiempo y desgastan sus fortalezas en luchas estériles, encaminadas a la obtención de mandos directivos partidarios, con la mediocre visión de convertirse en candidatos durante el próximo proceso electoral, porque los mueve no una verdadera ideología de izquierda que desconocen, sino el interés de los cargos de elección popular.
Y en esos anhelos ambiciosos, personajes y grupos, desgastan ante los ojos de la ciudadanía a su partido, quemando las barcas que les permitirían construir, a través de la democracia participativa, las verdaderas bases de una transformación económica, política e ideológica de la sociedad. Sobre todo en la región del Valle del Yaqui, tradicionalmente en manos del tanto tienes, tanto vales.
No le están apostando, pues, al futuro luminoso que se perfila en el horizonte, las tribus de Morena. Como no le apostaron en 1997, cuando integrantes de otro partido de izquierda, pero sin voluntad para defender un proyecto congruente y solidario con la historia, el PRD, fue fogata de tres años, la que se encargaron de apagar con la hiel de las ambiciones, sus dirigentes.
Una analogía del comportamiento de los perredistas hace 22 años, comienza a trazarse muy sintomáticamente en el devenir del Movimiento Regeneración Nacional en los días actuales. Y con mayor fortaleza. Porque el evidente triunfo electoral del pasado 1 de julio que los sustenta, fue de carácter nacional. Mientras que el sol azteca había ganado, apenas, en el sur de Sonora.
Por supuesto que sus enemigos políticos, aquellos que no descansan y están reagrupando fuerzas y voluntades, aprovechándose de las inconsistencias de legisladores y funcionarios públicos, quienes carecen del valor fundamental de los verdaderos profesantes de la ideología de izquierda: congruencia histórica. Pero que, apelando a una supuesta libertad de criterio y obediencia ciega de grupos, se permiten votar en contra de los valores ideológicos y de bien común de la administración pública en que están inmersos, y por ende del partido que les dio poder. Como ya ha sucedido en Cajeme.
El síndrome del PRD en el sur de la entidad, y principalmente en Cajeme, está en proceso. Se configura rápidamente esa patología. Y se vuelve evidente que quienes arrojan piedras contra sus propias estructuras partidarias y de Gobierno, desconocen que lo están haciendo contra ellos mismos, situación que los pone en evidencia ante la sociedad inteligente y analítica, la que comienza a discernir que si las supuestas izquierdas son incapaces para poner orden dentro de su mismo núcleo partidario, jamás podrían hacerlo en la casa común de los cajemenses: el Municipio, al que, con esos comportamientos podrían conducir al caos.
Le saludo, lector.