En Sonora no hay fanatismos políticos

Vertiente mayo 23 2019.

En Sonora no hay fanatismos políticos.- Por eso se presume que la lucha electoral del 2021 será entre PRI y Morena.- Con el antecedente de que el Movimiento de Regeneración Nacional enfrente por primera vez una lucha en las urnas.- La del 1 de julio de 2018 la ganó AMLO, solo

Bernardo Elenes Habas

Ayer por la tarde, se tenía prevista una reunión en la sede del PRI en Cajeme, por parte de directivos, consejeros, cuadros distinguidos. Estaría presente el líder estatal, Ernesto de Lucas Hopkins.
Sería un cónclave privado, donde, entre otros temas, se discutirían y analizarían ideas encaminadas a forjar las estrategias que desemboquen en un proyecto colectivo y dinámico para encarar los tiempos sociales, humanos, políticos y electorales que vienen.
Por supuesto, el tricolor está enfocado, con todo su derecho, a reorganizarse. A encontrar nuevos motivos de lucha. A integrar el documento a través del cual proclamará a su militancia y al pueblo de Sonora en general a leerlo. A escucharlo. Luego, a analizarlo y discutirlo, desde el vértice singular de la inteligencia. Y no desde la enfermiza víscera de los fanatismos.
En ese sentido, cuando se preparan los caminos del 2021, el PRI sonorense lleva la indiscutible ventaja de la experiencia, control de estructuras y organismos territoriales que conforman a un instituto, contra las siglas y novatez de Morena, que será durante el 2021 el enemigo a vencer; pero, con el antecedente de que el Movimiento de Regeneración Nacional, no ha puesto aún orden en su organigrama funcional, menos en cohesionar la sinceridad y la confiabilidad entre quienes conforman sus tribus, piedras atravesadas en el río de lo que debiera ser actividad colectiva, para, ahora sí, lograr su primer triunfo en las urnas; porque el del 1 de julio de 2018 lo ganó Andrés Manuel López Obrador solo. No Morena.
Es decir, la lucha electoral que viene, al menos en Sonora, será por primera vez entre PRI y Morena, porque no estará AMLO en las boletas para arropar plataformas, fórmulas, planillas.
El pero es que si el PRI comete un error táctico y no designa al candidato que los sonorenses quieren, estará regresando, por su propio pie, a su pasado ominoso. Esta vez, sin retorno.
Además, tendrá que tomarse muy en cuenta que esta Entidad no es tierra donde se cultiven y cosechen fanatismos, aunque no son infalibles; porque su gente, históricamente sabe discernir y encapricharse cuando se pretende manipularlos con colores, siglas, ideas, candidatos.
Se demostró en Cajeme con la rebeldía contrerista. Movimiento surgida desde el núcleo del mismo PRI  en 1958, cuando trataron de imponerle a los ciudadanos como abanderados a la alcaldía, a los agricultores Gabriel Gallegos, y luego a Gilberto Oroz, lo que provocó que grupos inconformes de priístas saltaran esas trancas y apoyaran, teniendo el respaldo popular masivo, a Rafael Contreras Monteón "El Buqui".
La historia y los hechos dicen que El Buqui ganó en las urnas, pero perdió en los retorcidos procedimientos del Gobierno del Estado, a cargo de Álvaro Obregón Tapia (1955-1961), y con la sumisión del parlamento local, que invalidó las elecciones y nombró un Consejo Municipal que encabezó J. Encarnación Chávez.
Otro vendaval brotó en 2009, tiempo en que el entonces gobernador Eduardo Bours impuso a través de su PRI-Sonora como candidato, a Alfonso Elías Serrano, sentando a quien querían los electores durante esos días, Ernesto Gándara Camou.
El resultado fue que ganó las elecciones el panista Guillermo Padrés Elías, por la decisión mayoritaria de la ciudadanía. Después se arrepentirían los votantes de haber escuchado el canto de las sirenas. Entre ellos estaban los productores agrícolas del Valle del Yaqui.
El voto y la conciencia ciudadana de los sonorenses se define, pues, como un fenómeno especial. Sabe premiar y sabe castigar. Sabe irse a los extremos y aceptar responsabilidades. Para ellos no hay fanatismos ni dioses que los subyuguen con su magia.
Eso, ahora lo tiene muy claro AMLO, y por supuesto Morena. Quizás desde que en Hermosillo -3 de marzo de 2019-, durante visita presidencial, los sonorenses le hicieron polvo la estrategia masiva del abucheo a contrarios que le creaban imagen benefactora, condescendiente y proteccionista a AMLO, quien acallaba a las masas, pidiéndoles respeto; porque los papeles se invirtieron y la gobernadora Claudia Pavlovich enfrentó a la pantomima falaz, y en lugar de injuriar y reclamar, agradeció al Presidente los apoyos derivador para el Estado.
A partir de ese momento se le comenzó a perder el respeto casi sagrado al Mandatario, en otras partes del país. Y los abucheos desaparecieron, casi con la misma "espontaneidad" con la que llegaron.
En política, pues, y menos en Sonora, no hay nada escrito, como quisieran grabarlo en piedra algunos personajes.
Hay, aquí, una ciudadanía persistente, inteligente, que sabe avanzar contra corriente cuando es necesario, y que desconfía de lo fácil y de los caminos hechos.
Porque se trata de hombres y mujeres de trabajo. De gente a la que nada se les ha dado en bandejas de plata. Que han sabido hacer producir el desierto, y les gusta vivir de pie y hablar alto y claro.
Le saludo, lector.