AMLO ¿Un dictador de facto  o de jure? , por Lic. Fco. Javier Aragón S.

Andrés Manuel López Obrador ¿Un dictador de facto  o de jure?

Lic. Francisco Javier Aragón Salcido

 

Viernes 12 de abril de 2016

 

 

Nuestro país desde hace un buen tiempo ya se alineó por la mera derecha, y demás, prácticamente somos el cabús del  tren de la Democracia Imperialdel Norte. ¿Para qué destilar tanto odio contra al efímero Donald Trump como lo exigen ciertos comunicadores, si somos amigos, primos, socios  comerciales y aliados políticos y militares de nuestros vecinos del norte?

 

Por más críticas que se le hagan, ya sean  ciertas,  infundadas, superficiales o equivocadas a nuestro Presidente de la República, él no modificará sus designios y proyectos; es obvio que la gente común y corriente, la burguesía, los dueños de los medios, el gobierno gringo y el ejército  apoyan, quieren, reconocen y siguen al modesto y franco  Andrés Manuel López Obrador.

 

México necesita cierto orden para prosperar, ya que es terrible el flagelo del crimen organizado y de la inseguridad pública que nos propina, en ello  todos coinciden. Ricos y pobres. Basta ya.

 

El contrapeso a los excesos,  errores y denuncia a las corruptelas de los  funcionarios de AMLO y de Morena, estará como siempre en manos de la Opinión Pública Internacional  y la recatada y a veces díscola Prensa Nacional.

 

Recordemos la entrevista en 1908 de James Creelman a don Porfirio Díaz Mori, que determinó su renuncia en 1911.

 

Pero no nos confundamos.- Hay cierto desconsuelo en  algunos afamados comunicadores que fueron usufructuarios  del viejo régimen, otras generaciones los sustituirán, mismas que ni siquiera son personas con ideas de izquierda, es hora de que los fifís, no se dan cuenta, si , de que fueron y son meros intendentes de los dueños del capital, y luego observamos enormes prejuicios de los intelectuales orgánicos y, por último, una gran  impertinencia de los grupos  opositores de AMLO, siendo el caso de que él no es un Tirano, Déspota Ilustrado, Autócrata o  soberbio Emperador.

En la especie, los morenistas ganaron limpiamente y por una abrumadora mayoría el Congreso de la Unión, los congresos  en 19 Estados y la Presidencia, todo ello el primero de junio de  2018, y luego tenemos que ellos no practican el SOBORNO, menos reprimen a sus opositores o bien todavía no se ve que hayan  comprado o amordazado a la Prensa que es crítica, libre, abierta, objetiva, demócrata, plural, antes al contrario la alientan para que denuncie e investigue los delitos de corrupción en todos los ámbitos, y ello de manera cotidiana.

 

No deja de ser curioso,  pero Donald Trump le retiró al inquieto periodista Jorge Ramos, de UNIVISION, el acceso a las ruedas de prensa de la Casa Blanca; Nicolás Maduro ordenó su detención y deportación de Venezuela, en cambio  nuestro AMLO hasta lo subió al pódium para que lo cuestionara, criticara y contradijera sobre  la mortandad violenta que se observa en México, al inicio del sexenio.  

 

Los morenistas son medio rústicos, pero ya se pulirán, pues eso se quita con el tiempo, los fracasos, el dinero y el mismo poder.

 

No finaliza ninguna luna de miel, o se les agota el bono democrático, sino más bien lo que fenece es el plazo de la dictadura temporal a la usanza de la república romana, que es de facto, misma que será sustituida por una dictadura de jure, y ello cuando haya  un nuevo entramado institucional y se dé el cambio de régimen o  4 T.

 

No hay que confundirse, no se trata  de ver solo el estilo personal de gobernar a que se refirió don Daniel Cossío Villegas, o peor aún de la restauración del esquema FASCISTOIE del PRI u OGRO FILANTROPICO a que se refirió  Octavio Paz, o aquella DICTA BLANDA según el pópulos, o bien la DICTADURA PERFECTA  de Mario Vargas Llosa, por otra parte es todo un galimatías del Ing. Enrique Krauze,  lo de la PRESIDENCIA IMPERIAL o el MESIANISMO TROPICAL. Nada más lejos de la realidad actual.

 

No comparen. En aquellos tiempos el PRI  solo ganaba las elecciones mediante el fraude y obtenía mayorías parlamentarias a título de corrupción, pues sobornaba a regidores, alcaldes, gobernadores, diputados y senadores de oposición, y tenía amordazada o cooptada a la prensa. En esa etapa o te ibas a la iglesia a misa temprano o a rezar el rosario por la tarde, como los panistas, o ibas a  trabajar las universidades o a la guerrilla, como los izquierdistas, o bien a los talleres de la masonería, como hacían los ciudadanos inteligentes, ilustrados,  de ideas progresistas. 

 

En este orden de ideas, con la creación de la Guardia Nacional, la Revocación de Mandato, la Reforma Energética, La Reforma Educativa, la Reforma laboral,  Reducción de los Pluris en las Cámaras, Reducción de Gastos de los Partidos, y en la Publicidad Oficial en un cincuenta por ciento, y la desmitificación de los organismos ciudadanizados y de la Sociedad Civil, al limitarle los apoyos gubernamentales, y las ruedas de prensa MAÑANERAS, ciertamente se le ha conferido un poder omnímodo al ciudadano Presidente de la República, así que AMLO tiene al país en un PUÑO y que el Señor Nuestro Dios agarre confesados a los infieles, juguetones, impertinentes o improvisados opositores a la 4 T.  

 

Un acotamiento histórico, para ilustrarnos cómo surgió,  para que operaba y lo que significó  la dictadura en la República Romana.- De acuerdo con un artículo publicado en la Enciclopedia abierta, colectiva y libre de Internet,  Wikipedia, que aquí gloso y parafraseo:

 

"El dictador fue un magistrado de la Antigua Roma que ejercía el gobierno con carácter extraordinario, especialmente en los casos de guerra y de disturbios civiles;  disponía de una autoridad  por encima de la de los cónsules".

 

La dictadura romana nació a propuesta de Tito Larcio, siendo el primero en ejercer el cargo. El dictador era nombrado por uno de los cónsules en virtud de un senadoconsulto que tenía la potestad de determinar cuándo era necesario el nombramiento y quién debía ocupar el cargo. Al principio, sólo los patricios podían ser nombrados dictadores, pero en el año 356 a. C. se les reconoció ese mismo derecho a los plebeyos.

 

No resulta extraño, entonces, que los plebeyos se negaran a defender con su vida a aquellos que tan mal les trataban, a no ser que fuera a cambio del perdón de sus deudas. Ante esta situación, el Senado, para poder repeler al enemigo exterior y satisfacer las demandas de los plebeyos, propuso por iniciativa de Tito Larcio, el nombramiento de un magistrado superior a los demás y a las mismas leyes, a lo que el pueblo accedió esperando quizá algún alivio con el nuevo sistema  dictatorial.

 

En la República temprana todo el poder recaía en los patricios, pues eran ellos los que poseían las riquezas y a ellos acudían los plebeyos para obtener  préstamos para trabajar y subsistir; sin embargo, los patricios abusaban de las leyes contra los deudores insolventes que incluso permitían al acreedor hacer esclavo al deudor; fue la cruel Ley Poetelia Papiria.

 

El magistrado supremo recibía los títulos de dictador y senador del pueblo y ejercía su autoridad por el lapso de seis meses, período en el que quedaban en suspenso todos los procedimientos ordinarios, los magistrados, excepto los tribunos de la plebe, y nadie podía criticar, censurar ni discutir las órdenes del dictador. A lo largo del tiempo las atribuciones del dictador se fueron ampliando, entre ellas se encontraban el hacer la paz y la guerra y condenar a muerte sin posibilidad de apelación.

 

No podía, sin embargo, disponer del Tesoro Público sin la autorización previa de los tribunos de la leve,  ni abandonar la República o Italia, y estaba obligado a rendir cuentas de sus actos tan pronto terminaba en el ejercicio de su dictadura. 

 

Además, durante su mandato se hallaba bajo la vigilancia de los tribunos de la plebe que conservaban toda su autoridad y que, como era de esperar, se ocuparían con esmero  en la tarea de poner coto a la ambición de los dictadores, especialmente cuando uno de ellos concentrara en sus manos todos los poderes.

 

Esta institución fue sin duda alguna de gran importancia y utilidad en los tiempos de la República, unas veces salvándola de la ruina y otras facilitando grandes conquistas que sometieron a la Ciudad Eterna pueblos más civilizados (Grecia) que los romanos y cuyos conocimientos científicos y literarios contribuyeron a dar un fuerte impulso a la civilización romana.

 

Sin embargo, andando el tiempo, las virtudes cívicas y abnegación de los primeros dictadores cedieron ante la corrupción de las costumbres y las ambiciones desenfrenadas de poder convirtiendo la dictadura en instrumento de tiranía en la persona de Sila y obrando la transformación de la República en Imperio en la persona de Cayo Julio César.

 

Entre los más destacados dictadores de Roma figuraron Tito Larcio, Cincinato, Camilo y Papirio, todos los cuales dimitieron del cargo antes de que expirase el plazo máximo de seis meses que señalaba la ley. Lucio Cornelio Sila fue quien modificó el plazo de seis meses y se hizo nombrar dictador de forma indefinida, aunque a los dos años dejó voluntariamente el cargo.

 

Cayo Julio César, tras ganar la guerra civil, se hizo nombrar dictador vitalicio y la animadversión que eso produjo en el Senado  republicano, equivalente funcional de la opinión pública actual, llevó a su asesinato en los IDUS, días de "buenos augurios", o sea el 15 de Marzo o mes de Marte, del año 44 a.C. Recordemos había días fastos o de fiestas, juegos y ceremonias y no fastos, o de trabajo.  

 

Curiosamente al llegar al senado, y en el pórtico, Cayo Julio Cesar espetó al vidente, pregonero o rapsoda que ahí oficiaba, y había predicho su infausto fin, pues era un secreto a voces de la conspiración en contra de su vida;  Cayo Julio Cesar le amonesto, pues ya llegaron los idus de marzo y no  me ha pasado nada, si,  le respondió el vidente, pero aún no se han ido. Cayo Julio Cesar no imaginaba que dentro del sacrosanto recinto del Senado le darían pronta muerte, él pensaba que lo podrían haber envenenado o bien emboscado en alguna oscura calle o en un apartado camino de Roma.

 

Dado que la dictadura representaba la autoridad suprema de Roma, sería el mecanismo natural mediante el que se podía reinstaurar la monarquía hereditaria. Ahora bien y con el ostensible propósito de evitarlo, el triunviro  Marco Antonio promulgó una ley aboliendo esta forma de gobierno. Más adelante, César Octavio Augusto, el heredero de Cayo Julio César, logró un poder similar que se extendió por 41 años, aunque evitando usar el nombramiento de Dictador, que ya no volvió a ser ocupado por nadie. Este emperador fue quien justamente estableció  la Guardia Pretoriana, hoy en día de triste memoria.


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