El bono democrático y su historia…

El bono democrático y su historia…

Bulmaro Pacheco

 

Domingo 17 de marzo de 2019

 

El presidente José López Portillo tomó las riendas de México en diciembre de 1976. En septiembre, el peso mexicano había sufrido su primera devaluación en 22 años al pasar de 12.50 a 18 pesos por dólar.

 

En noviembre, el reparto agrario del presidente Echeverría en Sonora y Sinaloa había provocado un clima tenso de enfrentamiento entre el gobierno federal y el sector privado, y los conflictos aparecían por doquier. Fue la primera vez que un gobierno federal saliente entregaba el país a una nueva administración con una ruptura real con los empresarios y fuertes presiones sociales. Eso, sumado a la devaluación del peso, significó un enorme desafío para el presidente entrante.

 

Mediante un discurso inaugural conciliador y el llamado a una "Alianza para la Producción", López Portillo logró apaciguar las aguas del enfrentamiento con el sector privado y generó confianza. Durante todo 1977 logró estabilidad y mediante el slogan "La Solución Somos Todos" atrajo apoyos diversos, lo que dio pie para que ese mismo año enviara al Congreso de la Unión su proyecto de reforma política que cambiaba 16 artículos de la Constitución, para reconocer jurídicamente a los partidos políticos, perfeccionar la representación proporcional y, de paso, aprobar el registro de nuevos partidos que canalizaran las inquietudes políticas que por esos años se manifestaban en centros de educación superior, en las calles o en la guerrilla.

 

Fue un buen inicio de gobierno para quien no había tenido competidores, porque el PAN no logró postular candidato y los otros partidos (PARM y PPS) se sumaron a su candidatura, dejando solo a Valentín Campa, postulado por el Partido Comunista Mexicano, sin registro legal.

 

Al inicio de su gobierno en 1982, Miguel de la Madrid propuso una "Renovación Moral de la Sociedad" para contrarrestar los escándalos de corrupción que hicieron crisis a finales del sexenio de José López Portillo, y enfrentó un nuevo conflicto con el sector privado, que tuvo su punto culminante cuando en septiembre de 1982 el presidente optó por expropiar los bancos privados.

 

De la Madrid no se emocionó mucho con la medida por las tensiones que provocó, y batalló desde un principio con las devaluaciones de la moneda y las posteriores crisis económicas.

 

Para destensar el ambiente, fueron varios los miembros del gobierno anterior que pisaron la cárcel, con el propósito de cumplir compromisos al tratar de introducir mecanismos renovadores de la moral pública.

 

En ese sexenio se creó la Contraloría General (Secretaría se la Contraloría) y se diseñó una nueva ley de responsabilidades para los servidores públicos. De la Madrid experimentó en su sexenio la peor crisis política en el PRI, por la fractura provocada por la salida de Cárdenas y Muñoz Ledo, entre muchos otros. Los inconformes cuestionaron mediante una "Corriente Democrática" el método para designar al candidato presidencial y presionaron al presidente y al PRI para que cambiara la decisión hacia alguien distinto al grupo en el poder que había llegado con de la Madrid en 1982.

 

Al final el PRI seleccionó a 6 aspirantes —en una interna de comparecencias—, donde el elegido fue el secretario de Programación Carlos Salinas de Gortari, en octubre de 1987.

 

Carlos Salinas llegó al poder severamente cuestionado por los resultados del proceso electoral de 1988. Venía precedido de la fractura más importante sufrida por el PRI en su historia y enfrentado con un candidato como Cuauhtémoc Cárdenas, que había encabezado la rebelión en el PRI y que través de un frente opositor le abriera un boquete de 6 millones de votos en esa elección al PRI.

 

La famosa "caída del sistema" nunca fue aclarada del todo y el hecho quedó como un estigma para el sistema político.

Con muy pequeños márgenes de legitimidad, Salinas llegó sin bono democrático al gobierno y no tardó en construirlo.

Encarceló al dirigente petrolero Joaquín Hernández Galicia, eliminó del poder sindical de los maestros a Carlos Jonguitud Barrios, que estaba ahí desde 1972, y separó del poder a gobernadores (Michoacán, Baja California, Estado de México) que habían perdido la elección presidencial. También negoció con el PAN una amplia variedad de reformas que incidieron en la credibilidad de los procesos electorales, los derechos humanos y la reforma de la economía.

 

Con esas reformas, ya para 1991, el PRI  se recuperó y ganó en 290 de los 300 distritos electorales federales de mayoría (la cifra más alta aún no superada), que sumada a la representación proporcional le dio el número  más alto de diputados federales (320), superando con creces los descalabros que había sufrido en la elección de 1988.

 

A través de sus reformas en lo político y económico, del Programa Nacional de Solidaridad para combatir la pobreza, que pronto alcanzó un buen nivel de aceptación y de una operación política abierta en el PRI con Luis Donaldo Colosio en el liderazgo, Salinas transitó sus primeros tres años con altos niveles de aprobación de la opinión pública y con un bono democrático elaborado cuidadosamente desde el gobierno. Fue la época de la caída del Muro de Berlín y la tesis del Liberalismo Social.

 

En julio de 1989 el PRI perdió Baja California, la primera gubernatura en su historia. La apertura y las reformas empezaban a dar resultados.

 

El sexenio de Carlos Salinas se complicó enormidades a partir de enero de 1994. El levantamiento de Chiapas del EZLN, el asesinato del candidato presidencial, la selección de un candidato sustituto, la incertidumbre generada por Jorge Carpizo de Gobernación (entonces presidente del IFE) y el asesinato del secretario general del PRI y coordinador de los diputados del PRI, José Francisco Ruiz Massieu, le costaron a México la salida de más de 25 mil millones de dólares ese año, debilitando enormidades a la economía nacional.

 

Ernesto Zedillo llegó a la Presidencia en diciembre de 1994 en las peores condiciones políticas y económicas que presidente de México alguno hubiera vivido. Para colmo, a los 19 días de iniciar el gobierno se genera el llamado "error de diciembre", provocando una de las peores devaluaciones de la historia reciente.

 

En 1995 la economía mexicana cayó 7 puntos y los conflictos políticos escalaron a un nivel poco conocido. Tensiones por todos lados.

 

El clima político alebrestado fue disminuyendo a través de reformas de gran calado al sistema político-electoral. La consolidación del IFE, la reforma de la Suprema Corte de Justicia, la elección de jefe de gobierno del Distrito Federal y con una buena negociación con las instituciones internacionales, la economía observó un buen nivel de crecimiento al segundo año de gobierno.

 

Zedillo fue un presidente austero y su gobierno no generó escándalos de corrupción entre sus funcionarios. En su sexenio el PRI perdió ocho gobiernos estatales y el gobierno de la Ciudad de México. Se procesó penalmente al primer gobernador (Quintana Roo) y al ex jefe de Gobierno de la Ciudad de México (Óscar Espinoza).

 

Zedillo terminó su gobierno con buenos niveles de crecimiento de la economía, y con un sistema político  oxigenado por las reformas y por las victorias de la oposición en estados, el Congreso y la Ciudad de México. Fue el primer sexenio desde 1968 que no concluyó en medio de conflictos y tensiones económicas y políticas conocidas como "las crisis de fin de sexenio". Zedillo fue otro presidente mexicano que llegó sin bono democrático, pero lo construyó desde su gobierno.

 

La victoria de Vicente Fox fue un verdadero parteaguas. Llegó en el 2000 con un alto bono democrático, y no tardó en echarlo por la borda. El cambio que prometió no llegó y se dedicó a repetir estilos políticos y formas que tanto había criticado desde la oposición: Intereses familiares, conflictos de interés, un equipo débil e improvisado, pérdida de tiempo y sin saber qué hacer para manejar los destinos nacionales.

 

Felipe Calderón no tuvo bono democrático por la forma en que llegó al poder y los compromisos que lo sometieron. Estudios electorales serios  (Crespo) indican que al final realmente no se supo quién ganó esa elección. Para lograr legitimidad, Calderón decidió enfrentar con todos los medios a la mano a la delincuencia organizada. Al final, el PAN perdió la elección. Ahora Calderón y un grupo de panistas que lo acompañaron en su gobierno, luchan por formar otro partido.

 

Enrique Peña Nieto que ganó con tres millones de votos de diferencia tuvo tan buen bono democrático que logró sacar adelante reformas importantes para modernizar a México, unificando casi a la totalidad de las fuerzas políticas. Ese bono le duraría muy poco tiempo: Ayotzinapa, la casa blanca, la violencia y los casos de corrupción alcanzaron a minar su popularidad y llevó al PRI a su tercera derrota presidencial.

 

Andrés Manuel López Obrador llega con un bono democrático basado en los 30 millones de mexicanos que por primera vez en la historia hicieron ganar a un candidato presidencial. Su estilo de gobierno y su atención prioritaria hacia los sectores vulnerables de la sociedad se lo han incrementado. Apenas lleva tres meses en el gobierno y se empiezan a resentir otra vez las contradicciones de un gobierno con partido oficial, la vuelta al requisito de pertenencia a un grupo político para la integración de los poderes y un revanchismo político no visto desde la época de los veintes del siglo pasado.

 

¿Cuánto le irá a durar el bono democrático? Nadie lo sabe, pero no será el primer presidente de México que empieza con altos niveles de aceptación…Ya se verá lo que sigue.

 

bulmarop@gmail.com