Nacimiento de la Universidad de Sonora (2° de 5 partes)

Nacimiento de la Universidad de Sonora
Brevísimo ensayo cronológico (2° de 5 partes)
Héctor Rodríguez Espinoza
 
Viernes 22 de octubre de 2021
 
Nota. Con fundada razón me observa el Notario e Historiador Juan Antonio Ruibal Corella el papel de un notable paisano sobre quien Porrúa le editó el clásico: "Carlos R, Ortiz, el federalista", 1984. N. en Álamos, Son. 1851–Cd. de México, 1902, político del Partido Liberal y gobernador de Sonora de 1881 a 1883, el más joven, a la edad de 29 años.
Protagonista y figura pública sonorense extraordinaria del siglo XIX y principios de XX, de múltiples facetas e incomprendido de su tiempo. Educado en Europa y pensamiento avanzado, carácter fuerte, humanista y educador estableciendo, ¡hace más de 100 años! lo que debería ser en el futuro -y fue hasta 1942- la Universidad de Sonora. https://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Rodrigo_Ortiz
Carlos Rodrigo Ortiz - Wikipedia, la enciclopedia libre
Carlos Rodrigo Ortiz Retes (Álamos, Sonora, 1851 - Ciudad de México, 1902) fue un político mexicano del Partido Liberal y gobernador del estado de Sonora de 1881 a 1883, siendo el gobernante más joven de este estado llegando a la gobernatura a la edad de 29 años. [1] Biografía. Cursó su educación primaria en el colegio Liceo de Sonora, años después se trasladó a Alemania a proseguir ...
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IV. En el Informe General del Representante de Sonora, el Profr. M. Quiroz Martínez, ante el Congreso Nacional de Maestros en la Ciudad de México el 15 de diciembre de 1920, menciona:
 
"Por acuerdo especial firmado el 1o. de noviembre de 1919, por el C. Gobernador del Estado D. Adolfo de la Huerta, quedó constituida la Escuela Preparatoria del Estado, adscrita en su programa y enseñanza a la Escuela Normal de Maestros. Los alumnos son pocos, por ser la primera vez que se establece esta enseñanza en el Estado y porque muchos jóvenes, de tiempo atrás, tienen iniciados y continúan estos estudios en instituciones similares norteamericanas, y porque en casi todas partes prefieren cursos rápidos, comerciales o industriales, con promedio de dos años; mientras que la Escuela Preparatoria exige cinco años para llenar sus funciones.
 
"La Escuela Normal de Maestros siempre ha exigido cinco años de estudios para sus graduados, salvo en 1917, medida subsanada por los mismos alumnos interesados, que se esforzaron por cursar a tiempo las materias del quinto año, que para ellos no eran obligatorias. La institución tuvo el carácter de mixta.
 
"Los cursos preparatorios se crearon como adjuntos de los normales, ya que unos y otros, en la mayoría de materias, tienen igual extensión e intensidad. De esta manera se aprovecharán las mismas cátedras y maestros para las dos carreras. Provisionalmente se iniciarán los cursos de ambas escuelas en el edificio del "Colegio de Sonora", debiendo funcionar como escuela primaria anexa, la primaria para varones que en ese lugar ha existido". (Quiroz Martínez, M. Informe General, T. Gráficos de la Nación, México, 1920 pp.6, 7,49, 53, 69 y 70.)
 
V.- Los planes y programas de estudio de la preparatoria.
 
En el 1° año: Lengua Castellana, Francés, Aritmética Razonada, Álgebra, Geografía General, Dibujo, Música Vocal y Ejercicios Físicos y Militares. En el 2°: Lengua Castellana, Álgebra y Geometría, Francés, Geografía de América y de México, Física experimental, Dibujo, Música Vocal, Trabajos Manuales o Conocimientos para el hogar y Ejercicios Físicos y Militares. 3°: Lengua Castellana, Raíces Griegas y Latinas, Inglés, Química experimental y Minerología, Anatomía, Fisiología e Higiene, Trigonometría, Historia General, Dibujo, Música Vocal y Ejercicios Físicos. 4°: Literatura Castellana, Inglés, Botánica, Zoología y Geología, Cosmografía, Psicología General, Historia Patria, Ejercicios Militares, Geometría Descriptiva, Historia Moderna de Europa y Latín. 5°: Literatura general, Lógica, Moral, Instrucción Cívica y Ejercicios Físicos.
 
Para alumnos que deseaban cursar Jurisprudencia: Historia de América, Sociología, Economía Política y 2do. Curso de Latín. Para Ingeniería: Geometría Analítica y Cálculo Infinitesimal, Física Superior y Dibujo. Para Medicina: Química Superior, Botánica, Zoología y principios de Biología General superior y 2do. curso de Latín.
 
Era requisito indispensable para ingresar en la Preparatoria haber terminado el 6o. año, en cualquier escuela oficial o particular adscrita de la República, o sujetarse al examen de capacidad ante el jurado que designara la dirección del establecimiento. (Ibídem, pp. 67 y 70.)
 
El programa general de estudios para la carrera de Profesor de Educación Primaria era: Lengua Castellana, comprendiendo: lectura superior, ejercicio de lenguaje, gramática castellana, raíces griegas y latinas, nociones de gramática general y literatura; Matemáticas, comprendiendo: aritmética razonada, nociones de contabilidad mercantil, álgebra, geometría plana y del espacio y nociones prácticas de topografía; Física y Química Experimentales; Ciencias Naturales, correspondiendo: botánica, zoología y nociones de minerología y geología; Geografía de México y del Estado y Cosmografía; Historia Patria y del Estado y Universal; Derecho Constitucional y Usual; Antropología Pedagógica, comprendiendo: nociones de anatomía, fisiología, psicología, y antropometría del niño; Pedagogía, comprendiendo: principios de pedagogía general, metodología general y aplicada a la escuela primaria, organización pedagógica, disciplina, legislación escolar, historia de la pedagogía y práctica profesional, higiene escolar y medicina doméstica; Francés; Inglés; Conocimientos para el Hogar; Arte de la Cocina; Lavandería; Higiene del Hogar y Enfermería Doméstica; Dibujo y Trabajos Manuales; Música Vocal; Educación Física y Ejercicios Militares. El programa se desarrollaba en cuatro años. (Ibídem, pp. 70 y 71.)
 
A partir de la creación de la Escuela Normal para Maestros se formaron varias generaciones de jóvenes sonorenses, deseosos de adquirir cultura superior. Muchos, graduados como maestros o aun sin terminar sus estudios, con el afán de superarse se trasladaban a la capital de la República para inscribirse en otras carreras profesionales, gestionando la revalidación de las materias cursadas, para continuar carreras como medicina, derecho, etc.
 
Los estudiantes sonorenses que lograron trasladarse a la capital o a otras partes para adquirir títulos profesionales, diferentes del de normalistas, se percataron de que, si a ellos les había sido posible lograr esa superación había sido porque contaban con los medios económicos. Sin embargo, gran cantidad de jóvenes sonorenses se sentían defraudados en sus aspiraciones por falta de ellos. Ante tal perspectiva, los estudiantes sonorenses radicados en la Capital sintieron que era necesario que hubiera en Sonora una institución de educación superior a fin de que, quienes no tuvieran manera o medios para salir del Estado, pudieran contar aquí con una institución de alta cultura.
 
En 1928 se formó, en la capital, una "Asociación de Estudiantes Sonorenses", entre los que figuraban los estudiantes Guillermo Acedo Romero, Enrique E. Michel, Herminio Ahumada, Moisés Mirazo, Alberto Monteverde, Carlos Michel, Manuel Gándara, Enrique Carrillo, Guillermo Ibarra, Fausto Acosta Romo, Francisco Acosta, Manuel Revilla, Raúl Terán, Armando Chávez Camacho, Alejandro Kitasawa, Alberto Gaxiola, Gilberto Suárez Arvizu, Octavio Rivera Soto, Héctor Martínez de Castro, Carlos Maldonado, Leandro Soto Galindo, Plutarco Riesgo, Fernando Escobar, Luis Encinas, Enrique Encinas, Enrique Rivera, Francisco Duarte Perchas, José A. Montaño, Josefina Báez Villa, Luz Rivera Soto, Leopoldo Palafox Muñoz, Emelina Garrillo, Inés Garrillo, Matilde Rivera Soto, Adalberto Monteverde, Alejandro Carrillo Marcor, Armando Chávez Camacho y Edgardo Romo Villaescusa y otros. Celebraron reuniones tendientes a fundar una Universidad en el noroeste, pero con sede en Hermosillo. Como presidente, Herminio Ahumada, estudiante de cuarto año de Derecho.  
 
Circunstancias de la época evitaron el cumplimiento de sus originales propósitos.
 
Por cierto Herminio Ahumada fue corredor de velocidad en la Olimpiada de 1936 en Berlín y sus restos reposan, con placa alusiva, en la pared sur de la planta baja de la Rectoría.
 
VI.- Diez años después, el Gobernador Román Yocupicio envió a su Secretario de Gobierno, Gilberto Suárez Arvizu, a la ciudad de México, para gestionar una Escuela Preparatoria completa. Arvizu relató:
 
"En el viejo y hermoso edificio de San Idelfonso, al tratar de entrevistar al Rector de la Universidad sorpresivamente nos encontramos con Herminio Ahumada; al ponerlo al tanto del objeto de nuestro viaje, nos pidió que, en lugar de la Preparatoria, le solicitáramos al Gobernador que fundara la Universidad de Sonora".
 
A Yocupicio le entusiasmó la idea e invitó a radicar al Estado al Lic. Herminio Ahumada, designándolo Magistrado del H. Supremo Tribunal de Justicia.
 
VII.- Por considerarla una de las más completas y fieles crónicas de cuantas he conocido, transcribo el Editorial y un artículo publicado en un número especial de una Revista del Gobierno del Estado, de 1954, período de Ignacio Soto, dedicado a la Alma Máter. La información que contiene -obviamente desde la lógica oficial del gobierno-, aún transpira la frescura de un texto que garantiza la proximidad de su elaboración. Por lo demás, es la Universidad adolescente que yo y mi generación de estudiantes conocimos, en los estudios de secundaria (1956-1959), la que nos acogió en su seno y formó hasta egresar de la escuela superior, para educar nuestro intelecto y espíritu:
 
"Editorial: La Universidad de Sonora, en marcha a su destino.
 
Nació la Universidad de Sonora -1942- como una aspiración, más que como una realidad. Advino como una promesa del futuro, que año tras año iría adquiriendo sus propios perfiles hasta llegar a integrarse en la conciencia del pueblo sonorense.
 
La joven Institución cumple ya doce años de vida, los que han bastado para encontrar su camino y descubrir sus horizontes. Sin perder de vista la misión eterna y sin límites del espíritu, la Universidad de Sonora penetra en su siglo y en su ámbito espacial y temporal, estudia los fenómenos de la vida y busca soluciones en los problemas humanos. No se encierra en las abstracciones del pensamiento, permaneciendo de espaldas a la realidad que la circunda y envuelve. Lejos de ello, su propósito es poner la cultura, la ciencia y el arte al servicio del hombre; no del hombre idealizado, sino del hombre que vive, del hombre rodeado de los vicios y las virtudes de su época, del ciudadano de la Patria; de aquél que, luchando por los suyos, encuéntrase hermanado en la causa común de la humanidad.
 
La Universidad de Sonora es producto del esfuerzo conjunto de los sonorenses. Fueron ellos los que aprobaron con fe y con entusiasmo la creación de un impuesto adicional del cinco por ciento para el sostenimiento de la Casa que recibiría a sus hijos. Años más tarde -1953-, habiéndose expuesto a los contribuyentes la necesidad de incrementar el patrimonio de la Universidad, aceptaron un aumento al diez por ciento del impuesto que venían cubriendo desde su fundación, revelando con este gesto la confianza y la fe que tienen puesta en los ideales universitarios.
 
La respuesta de la Universidad de Sonora a la generosidad mostrada por sus patrocinadores, ha sido la creación de nuevas Escuelas, Facultades y Academias, que están en los presentes meses celebrando su primer aniversario. Así la Escuela de Agricultura y Ganadería, la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y las Academias de Danza, de Música, de Teatro y de Escultura.
 
Mucho se debe al señor Don Ignacio Soto, Gobernador Constitucional del Estado, la pujanza trascendente de la Universidad. Su administración eminentemente constructiva, inspiradora de acciones elevadas y dignas, forma un marco propicio a la expansión del espíritu universitario, dispuesto siempre a manifestarse en obras generosas. Fue el Gobernador el primero en comprender ese espíritu al acoger comprensivamente la reforma universitaria que dio a nuestra Casa la estatura de una verdadera Institución de educación superior, dotándola de un instrumento legal que la pusiera a cubierto de las tempestades. La autonomía universitaria -signo bajo el cual había nacido- quedó definitivamente consagrada en la nueva Ley, al erigirse el Consejo Universitario, integrado por maestros y alumnos, como autoridad suprema para decidir sobre toda clase de asuntos docentes, técnicos y administrativos.
 
Y así, alejada de toda pasión mezquina y efímera, y presidiendo el Alma Máter el acto conciliatorio de dos generaciones - una que llega y otra que domina -, la Universidad de Sonora marcha segura de su destino."
 
(Tomado de "Evocaciones de un universitario", ed. de autor, 2015. Continúa).

Lic. Carlos Rodrigo Ortiz Retes