Tras 79 años, primera mujer rectora 

Tras 79 años, primera mujer rectora 

 

Este octubre doce, la Universidad de Sonora cumplirá 79 años de fundación. (1942).  Tuvieron que pasar tantos años para que, por fin, una mujer encabezara su destino. Esta distinción le correspondió a la Doctora Rita Plancarte quien tomó la protesta de rigor y quien, junto con la gobernadora Claudia Pavlovich, tienen pase directo en la historia de Sonora al ser ambas un referente obligado. 

Conforme al Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en una investigación de principios del 2020, de las 34 universidades públicas estatales del país, 27 no han tenido una sola rectora en los últimos 40 años.  

Esas siete universidades –que ahora sumarán ocho--, se ubican en Campeche, Tabasco, Veracruz, Querétaro, (en estas cuatro han repetido mujeres en el cargo), Quintana Roo, Oaxaca y Michoacán, según el análisis de dicho Centro. 

El hecho es que, en total, tomando en cuenta el género y que han dirigido las universidades, solamente once han sido mujeres y 193 hombres. Es una constante histórica en las instituciones de educación superior. 

Qué curioso, pero ese estudio del centro académico resaltó como una de las causales más fuertes por la falta de representatividad femenina tiene que ver con obstáculos como la "presunción de que tienen menos capacidades para liderar y con barreras sociales en sus trayectorias profesionales que se traducen en menos oportunidades".  

Está hipótesis es compartida a su vez por otros estudios como el realizado por Departamento de Relaciones Sociales de la UAM Xochimilco, que atribuye la esa escasa participación en las rectorías con una cultura de segregación y discriminación. Machismo líquido, pues. 

También agrega dicho departamento que para el 2018 se encontró que 16 por ciento de las secretarías generales de universidades públicas y autónomas eran ocupadas por mujeres y 24 por ciento tenían el cargo de abogado general que es donde las encuadran, pero de esos pasos al rectorado hay una distancia considerable para que se alineen los astros. 

Va a la par a su vez con la designación de los gobernadores, que apoyan a su candidato por rectoría y por lo que, en general suelen ser hombres. De allí la importancia de que Claudia Pavlovich insinuara a sus cercanos el gusto que le daría contar con una rectora mujer.  

La llegada de la Doctora Plancarte estuvo aderezada además con el consentimiento de los dos sindicatos universitarios quienes ya sabían –según me comentaron fuentes internas de cada uno, Staus y Steus--, que sería la elegida por parte de los integrantes de la Junta Universitaria pero no crea usted que ello demerita a la actual rectora pues recuerde que ocupaba la vicerrectoría de la Unidad Regional Centro. Ya tenía el caminito andado. Claro, además de todos los reconocimientos académicos que ha obtenido a lo largo de algunos años como integrante del Alma Mater. 

Existe a su vez en ese par de estudios como causal que la normatividad, las leyes orgánicas con las que fueron creadas las universidades y conforme lo demuestra la historia, no se han tocado lo que reduce la posibilidad a las mujeres, por más méritos que tengan. 

Interesante también las hipótesis generadas que señalan que la paridad de género en el país no ha generado un cambio cultural, es cierto, está en las leyes, ha sido jurídico, como ocurrió tanto en la cámara alta como baja, pero se requieren –indican las investigaciones--, medidas específicas en las universidades para incorporar a más mujeres en los espacios de toma de decisiones. 

Otro dato arrojado fue que, en el contexto interno de las instituciones de estudios superiores, se enfatiza que desde su fundación son masculinas. A las mujeres les cuesta mucho trabajo subir de categoría porque se les considera que deben estar en sus casas realizando el trabajo doméstico. Y no es broma, son las conclusiones de las investigaciones de dos prestigiados centros de investigación nacionales. 

El reto que tiene la rectora Plancarte va en dos sentidos, pues fuera de lo relacionado con su trabajo natural académico-laboral de la Unison, tiene ante sí la gran oportunidad de lograr que prevalezca la equidad de género en las distintas áreas que componen la universidad, pero no para subajar el trabajo y al género masculino, sino para equiparar e igualar las oportunidades que se presentan en la designación de las direcciones departamentales y demás importantes cargos. Suelo parejo, pues. 

A partir de este momento, la rectora, como figura pública estará en el foco de atención de la sociedad sonorense y lo que diga o no diga será noticia. De hecho, se convertirá ipso facto en una lideresa de opinión, quiera o no lo quiera. 

Así que su responsabilidad al frente de la máxima casa de estudios va un poco más allá de lo que se puede avizorar.  De allí la importancia de elegir adecuadamente a quienes la vayan a seguir en esta aventura de los primeros cuatro años.  

Por lo pronto ya hizo y empezó una nueva historia. 

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.  

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorado en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de CEO, Consultoría Especializada en Organizaciones…                                                                                                        

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