Cuando menos ya empezamos…

No solo café
Cuando menos ya empezamos…

Pudiera calificar de acertada la petición hecha a nuestros vecinos del norte por parte del Secretario de Relaciones Exteriores de nuestro país, Marcelo Ebrad, respecto de continuar hasta finales de febrero con el cierre temporal de la frontera y el establecimiento de restricciones para que los mexicanos podamos trasladarnos a los Estados Unidos. 

Una medida sensata, de inicio, habida cuenta que tan solo Arizona, nuestros vecinos inmediatos, presentan datos infecciosos al alza y que tan solo el día de ayer, 12 de enero, sus autoridades sanitarias informaron de 335 muertes por Covid-19 y 8,559 nuevos contagios, datos que lo posicionan como el nuevo epicentro mundial del coronavirus y líder en su país en personas hospitalizados por la misma razón. Ciertamente, vecinos no gratos… por ahora.

Si el Canciller Ebrad hubiera hecho la petición cuidando también a nuestro país, para que los ciudadanos de gringolandia tampoco pudieran ingresar a nuestro suelo sin restricción alguna, como hasta ahora lo han hecho, en estos momentos lo estaríamos encumbrando como perfil presidenciable. Raro que le haya faltado visión, a no ser que sean las instrucciones del Jefe.

El director de la Organización Mundial de la Salud dice que en esta pandemia "Lo peor está por venir", por eso urge que México tome medidas más estrictas respecto al cruce hacia nuestro país (por más derrama de divisas que ello conlleve), algo que la mayoría de los países preocupaos por el bienestar de sus gobernados está llevando a cabo. ¿Y los mexicanos cuándo?

Estamos de acuerdo que, al igual que el #QuédateEnCasa, el cierre de fronteras es una medida controversial para tratar de controlar la pandemia.  Lo inquietante, que raya en la molestia, es por qué nuestro país no toma las medidas conducentes si el virus no respeta fronteras geopolíticas y aprovecha cualquier descuido en los parámetros de contingencia sanitaria establecidos.

No son tiempos de tomarlo a la ligera, a la fecha el Covid ha cobrado la vida de 1,965,399 personas en todo el mundo; tan solo en México han fallecido 135,682 y en Estados Unidos 380,825.

En este contexto, tampoco nadie cuestiona las medidas tomada por el gobierno de los Estados Unidos de exigir que cualquier ciudadano que llegue por vía aérea a su suelo, debe exhibir una prueba COVID-19 negativa, no mayor a tres días de antigüedad.

La anterior es una exigencia del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) que empezará a aplicarse a partir de este 26 de enero para todo visitante internacional y estadounidenses, por igual; y a juzgar por los datos de incidencia de nuevos contagios y fallecimientos que exhibe la Unión Americana, júrelo usted que no tardará en hacerse extensiva a los cruces por vía terrestre.

Una postura que pronto será regla internacional ya que Canadá informó también de su intención de aplicar tal medida a sus viajeros aéreos.

Y, por si algunos están pensando ya en cómo hacer negocio tipo "Tepito" con dichos documentos, las aerolíneas verificarán digitalmente la veracidad de dichas pruebas clínicas, ya que con esta medida pudieran incrementarse significativamente sus vuelos.

En lo que respecta a la ansiada vacunación, es reconfortante constatar que la maquinaria de suministro y administración de las mismas está a todo lo que da y ha puesto a funcionar a marchas forzadas al sector salud por el despliegue de recursos físicos y humanos que una campaña de tal magnitud requiere, lo que nos hace pensar que a los mexicanos no nos irá muy bien que digamos en este renglón.

Por ejemplo, los gringos comenzaron a vacunar a los trabajadores de la salud desde el 14 de diciembre y ya han administrado 9.94 millones de dosis a través de hospitales y otros centros de atención médica institucionales; para las siguientes fases de vacunación ciudadana se ampliará a farmacias y clínicas de la salud. Según datos del CDC, más de 636 mil personas han completado el régimen de vacunación de dos dosis.

En Arizona se habilitó el estadio de futbol de la Universidad de Phoenix, con una organización "muy organizada", como diría el Chavo del ocho, ya que los índices de vacunación en Arizona son altos. A la fecha, han distribuido poco más de 563 mil dosis y se han administrado 165,531 dosis.

En contraparte, México solo ha administrado 87 mil dosis y, en lo que respecta a Sonora, este pasado martes 12 de enero llegó el primer lote de 14 mil 525 dosis de vacunas Pfizer para el personal médico de primera línea y se espera llegar a 36 mil dosis a fines de mes, para distribuirse en 34 hospitales del estado. Lo difícil será organizar el proceso en condiciones óptimas para el resto de la población y sin tintes de ningún tipo.

Y no es para desesperarnos ni quitarle mérito a nadie, pero de seguir con este ritmo, estoy por creerles a quienes predicen que en nuestro país la etapa de vacunación prolongará hasta el 2050… si bien nos va.

@Lourdesazalea
 


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