Algo es algo…

No solo café
Azalea Lizárraga

Algo es algo…

Sé que nada mitiga la pérdida de un ser querido, pero su partida llega muchas veces acompañada no solo de la desesperación que sentimos por su ausencia física, sino por la problemática que se presenta ante la falta de recursos económicos para hacer frente a múltiples factores como los gastos hospitalarios extraordinarios o funerarios. Cuando se trata de la economía familiar, ¿cómo enfrentan el día a día quienes se quedan llorando esta pérdida?
Si la persona fallecida en un hombre que trabajaba en la formalidad, es casi seguro que su esposa o hijos menores de edad, podrán disponer de una pensión por manutención. Si quien fallece es la mujer, hay muchas asegunes, a menos que haya menores de edad o discapacitados de por medio.
Por ello, es de justicia social y aplaudimos la decisión del presidente López Obrador, en lo referente al apoyo universal, solidario y directo que se otorgará, a través del DIF, a los familiares directos de cada persona fallecida por Covid, casi 103 mil según las estadísticas federales, sin distingo de condición social, económica o si tienen o no algún tipo de seguridad social.
El monto a otorgar será de 11,460 pesos, previa solicitud en la plataforma digital www.deudoscovid.gob.mx y acta de defunción por covid19, para enfrentar el descalabro económico que suele presentarse con los servicios funerarios, por más modestos que estos sean.
Hasta aquí, todo bien; el proceso se visualiza, en teoría, como fácil y directo. Solo esperamos que no sea como los trámites de gastos funerarios que se realizan ante el ISSSTESON, por ejemplo, cuando menos me consta el de los jubilados, que desde el inicio de los mismos te dicen que "por el estado de las finanzas", se tardarán más del año para poder entregar la pírrica cantidad que deben recibir los deudos para recuperar dicho gasto. Aquí sí que la contingencia le cayó como anillo al dedo al organismo, porque ha ganado tiempo para no tener que pagar, en tiempo y forma, a los deudos. Esperemos que este apoyo federal sí sea expedito.
En donde puede que se les haga bolas el engrudo es a la hora de tener que dirimir las controversias que de seguro se presentarán cuando existan deudos simultáneos en la "catedral y la capillita", algo más común de lo que quisiéramos admitir, ya que las ancestrales manifestaciones del machismo no mueren del todo en nuestro país. Les puedo contar de dos que tres. 

La triple jornada cobra cuota
Leía en un diario de circulación nacional que en estos tiempos de contingencia sanitaria, las mujeres viven dos pandemias, la del covid y el aumento de violencia. Una realidad indiscutible para muchas y que me hizo pensar en las mujeres trabajadoras que hoy tienen que hacerlo desde casa y que, a pesar de que ya eran casi expertas en malabarear las actividades de la doble jornada que gustosamente abrazan para contribuir al bienestar familiar o, simplemente, aunque en el menor de los casos, porque su realización profesional es factor importante para su pleno desarrollo personal, enfrentan ahora la triple jornada laboral.
Y digo triple, porque a las actividades del hogar y compromisos laborales en línea se les sumaron otros oficios demandantes, como prácticamente ejercer el magisterio o dar asesorías académicas en casa, para lo cual no se sienten competentes y que no se equipara a las responsabilidades de antaño de vigilar que los hijos hicieran la tarea. No necesitan ni lamentarse abiertamente por ello, basta ver sus caras y/o escuchar el cansancio y la desesperación en su voz.
En mucho contribuye también la falta de sensibilidad de los directivos o jefes inmediatos que consideran que trabajar en línea obliga dedicación total, casi 24/7, y no respetan horarios ni limitaciones para exigir resultados. Ni pensar en quejarse, el despido está en el aire y es un lujo que no pueden darse.
No extraña entonces que la tensión y el descontrol sea la constante en una gran parte de la población y la violencia intrafamiliar, en todas sus facetas, vaya al alza, así como el hecho de que haya mayores índices de separaciones y/o divorcios. 
Situaciones en las que, usualmente, los hijos resienten mayormente esos nuevos ambientes que, a lo mejor ya se estaban gestando desde antes de la contingencia, pero que las condiciones de aislamiento propiciaron se manifestaran con violencia física o verbal de por medio.
¿Acudir a terapia familiar? Por Dios, si no hay consultas para ver a especialistas para el tratamiento de enfermedades congénitas, solo quedan los apoyos cibernéticos o telefónicos que difícilmente, permiten la privacidad requerida para sacar las angustias y/o miedos del ronco pecho.
Situación difícil que no se ve para cuando termine, porque entre la ciudadanía que ya anda en circulación –por obligación o elección- no existe la conciencia social de seguir los protocolos sanitarios que nos permitan rescatar el hogar como espacio de convivencia y crecimiento familiar. 
Porque pensar que la vacuna resuelva el transitar a "la normalidad" en el corto plazo, es un sueño guajiro que, hasta, hoy, no garantiza que no saldrá más caro el caldo que las albóndigas; ya lo verá.
@Lourdesazalea

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