Compadre Juan Pedro…(Robles), escribe José Jaime Atondo

Compadre Juan  Pedro…(Robles)

Por José Jaime Atondo

 

Viernes 16 de octubre de 2020

 

Nunca es fácil poder decir lo que se siente de alguien tan especial como en esta vida fuiste tú. Me alegra saber que a pesar de que dejas tu cuerpo terrenal, seguirás viviendo en todos aquellos, primeramente, tus hijos, tu esposa, mi comadre, tus hermanos; luego todos quienes fuimos tus amigos y por último hasta por aquellos de quienes no estuvieron en el segundo grupo.


Seguirás en vida en nuestro recuerdo, en cada acción política, en cada reunión de amigos, como aquellas carnes asadas en Primera Plana, cuando aún era terreno de tierra y para entrar al wc, había que vencer la resistencia de los fantasmas que aún habitaban en la entonces vieja casona.

 

Aquellas "juntadas" para ver las series mundiales, con una televisión de 14 pulgadas, cuya antena provocaba el enojo de alguna de las esposas de los directivos y/o reporteros de Primera Plana, pues regularmente era sacada de los tendederos de ropa de una de ellas.

 

Un gancho de ropa, pues, que embonaba perfectamente como antena de aquella tv de l4 pulgadas, con dos blancos: era de color blanco y la pantalla blanco y negro.

 

Pero que era muy susceptible y por tanto al pasar frente a ella se prohibía estrictamente estornudar, toser, respirar fuerte, gritar o sonreír estentóreamente, pues ¡se iba la imagen!

 

Por tanto, Tú , Carlos Landeros, Benito Borgo, El Plateado, Rafa Cano, Armando Vásquez, mi compadre Jesús Ruiz, Gustavo López Vásquez, El Guerin Ramírez, entre tantos más devotos de la devoción, liderados obviamente por Ruiz Quirrín, podíamos estornudar, toser, respirar fuerte, gritar o sonreír estentóreamente, pero dándole la espalda a la Tv blanca de blanco y negro.

 

Bueno, no todos, a Armando Vásquez le valía gorro y lo hacía.

 

Y cuando termina el juego o  había juego, aquellos soberanos enfrentamientos verbales, en los que regularmente quienes tomaban la palabra eran tú, Quirrín, Borgo, Rafael Cano y Armando, mientras que los demás solo tomábamos cerveza

 

Ustedes también.

 

Ni que decir, luego de aquellas reuniones temáticas en Ehui, cuando estaba frente a la escuela de Ciencias Químicas, en una plaza galería, cuyo segundo local lo ocupaba un centro AA, que calificaste de atrasada respecto de nosotros, que en ese momento y mucho no me temo que hasta la ficha -de la caguama-íbamos y aún vamos en Doble Z.

 

Luego, ni como no significarla: Las reuniones fenomenales de Armando Vásquez Alegría, que primero fueron en viernes y luego en jueves.

 

Ufff. Mis respetos para Armando. Juntaba de dulce, chile y manteca, de la primera, segunda y tercera transformación.

De la cuarta ya no, porque hace más de dos años que ya las suspendió.

 

Y el caso es que en todas, mi querido compadre, en todas eras el centro de la atención.

 

Por tu capacidad de análisis, por tu acopio de información, por  tu genial y  muy desarrollado sentido de juntar los dos atributos anteriores para poder armar una estrategia.

 

Propios y extraños reconocían esto.

 

Yo también, compadre.

 

Aunque soy más que impropio y siempre lo fui contigo y nunca fui yo extraño, también te reconocí por esas virtudes con las cuáles naciste, pero hoy que ya no te veré ni podré verte como aquellos tiempos en los que no podías ni verme, déjame decirte, compadre, que estará muy cabrón solo recordarte, pero no verte.

 

Te recuerdo por tu gran sentido del humor, por tu gran amor a tu familia, a tus amigos y a quienes no lo fueron también

 

Compadre. No me quiero extender más. Sigo siendo de los que tortura aquella sentencia periodística de "Tengo más que decir, pero el espacio es limitado".

 

Dios estará siempre a tu lado y de tu familia.

 

Ve en paz.

 

Pd. No te deseo que descanses en paz, pues conociéndote, muy seguramente ya desde estos momentos, en la eternidad de tu vida, debes estar operando que San Juan y San Pedro tengan más poder que el te cue.

 

Gracias compadre por seguir existiendo.


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