Cuentas alegres que nos harán millonarios

No solo café

Azalea Lizárraga C.


Cuentas alegres que nos harán millonarios

En estos meses de solaz esparcimiento, a pesar de la contingencia sanitaria, nos hemos encontrado expresiones populares de todo tipo que llaman nuestra atención: "De nada sirve tener un programa de Jóvenes construyendo el futuro, si tenemos un gobierno de ancianos destruyendo el presente".

Y reflexiono sobre ello porque durante la pandemia hemos dicho hasta el cansancio que los héroes indiscutibles son el personal de salud, desde los trabajadores de intendencia, enfermeras, médicos generales y especialistas que prácticamente se "volaron la barda" en el cuidado y atención de los miles de enfermos por Covid en el mundo.

En México, con condiciones apremiantes y lamentables en el sistema de salud de carácter público, pero del que tampoco escapó el sector privado, por desconocer lo elemental del agente infeccioso.  Tiempo justo para que gobierno federal les otorgara mayores apoyos no solo en las remuneraciones que perciben o la infraestructura física y condiciones de trabajo de la que disponen para una adecuada atención de la derechohabiencia, sino por la necesidad de profundizar en los estudios e investigaciones que nos lleven a estar mejor preparados ante eventuales contingencias, como esta que hoy nos ocupa.

Hubo quienes pensamos que lo expresado a principios de este 2020 respecto a la posible reducción presupuestal a la investigación y el desarrollo de la ciencia y la tecnología, la cultura, las artes, el deporte de alto rendimiento y hasta el de apoyo ante desastres naturales, sería un tema que tanto el Ejecutivo como el poder legislativo dejarían de lado ante la nueva realidad que deberemos enfrentar.

Obviamente nos equivocamos. El diputado Mario Delgado hizo eco y defendió la contundente petición del Presidente de cancelar los fideicomisos que, según su entender, solo sirven para promover favoritismos y corrupción, además de que le permitirán al gobierno federal no subir impuestos a la ciudadanía y no contraer nueva deuda pues con su cancelación se recuperarán más de 50 mil millones de pesos del erario.    

Podemos elucubrar que el diputado Delgado considere que así ganará puntos ante el Gran Jefe en sus aspiraciones a la dirigencia nacional de Morena, y pondere así sus obligaciones y representatividad con el sector académico que tanto aporta al desarrollo científico y tecnológico de nuestro país.

Desaparecen así, por arte de magia, aproximadamente 26 fideicomisos que tradicionalmente manejaba Conacyt para fomentar la investigación científica y el desarrollo tecnológico a través de becas y proyectos de investigación entre las instituciones que concursaban por dichos fondos en convocatorias nacionales.

Esta ha sido la forma "extraordinaria" para la mayoría de las instituciones de educación superior pública de recabar fondos complementarios para ello, ya que los exiguos presupuestos que los gobiernos estatales y/o federal les asignan en forma ordinaria, solo alcanzar para cubrir los gastos de nómina y operatividad básica de  instalaciones.

De ello dan fe el trabajo productivo del CINVESTAV, el CIBNOR, el CIAD, por mencionar algunas instituciones cuyos estudios son ampliamente reconocidos nacional e internacionalmente.

Tal vez para entender estas decisiones cupulares tan cuestionables, tengamos que hurgar en lo expresado por Jaime Cárdenas quien fuera, por años, compañero de lucha de Andrés Manuel López Obrador y que recientemente renunciara a la titularidad del Instituto para devolver al pueblo lo robado, Indep, por el desorden y corrupción que vivió al interior de dicho organismo.

El jurista Jaime Cárdenas, afirmó hace días que el presidente tiene algunos prejuicios hacia los académicos por considerar que estos "tienen una muy buena vida y no trabajan…", menospreciando así a quienes realizan la ciencia y tecnología, la cultura y el arte en nuestro país. Y remata diciendo que "con el ataque a los fideicomisos el presidente confirma su rencor hacia la academia".

Si no es así, ¿qué otra explicación podemos dar a este nuevo zarpazo "deformativo" de nuestro futuro como país?

Por lo pronto, la plataforma change.org, ha iniciado una petición para que no sean eliminados los fideicomisos de ciencia, cultura, periodismo y derechos humanos, con la esperanza de que el gobierno federal reconsidere su propuesta, al ser las consultas ciudadanas termómetro del sentir del pueblo bueno y sabio. Dudamos que por más firmas recabadas -ya llevaban más de 11 mil- se logre cambiar el fiel de la balanza en el Congreso que es mayoriteado por Morena y sus afiliados.

Y termina septiembre con la noticia del fallecimiento de Joaquin Salvador Lavado, mejor conocido como Quino, humorista gráfico argentino e internacionalmente reconocido como el creador de Mafalda, esa pequeñita que, con su sutil enfoque pesimista y reflexiones irónicas de la realidad, nos hizo cuestionar aspectos relevantes de la condición humana. Esperemos que sus populares tiras cómicas vuelvan a reproducirse.  Mucho podrían aprender de ellas las nuevas generaciones, ya que nosotros fallamos en nuestro intento de mejorar su futuro incierto.

Venga la ironía de Mafalda para cerrar nuestra columna: "Por tanto ahorrar en educación nos hemos hecho millonarios en ignorancia." 

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@Lourdesazalea


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