¿Qué le fue mal a Amlo?... pregúntele a Alfonso 

¿Qué le fue mal a Amlo?... pregúntele a Alfonso 

 

SE LE OCURRIÓ al alcalde de Cajeme, Sergio Pablo Mariscal, salir por enfrente, allí donde estaban múltiples grupos de protesta que buscaban que Amlo los atendiera, quien salió por la puerta lateral. 

Al alcalde cajemense le llovió en su milpita. Con un megáfono le gritaban en su cara –literal--, desde corrupto y un rosario de abucheos que daba pena ajena. Entre quienes le gritaban estaban Rosendo Arrayales y Bernabé Arana, de los organizadores de Morena que se encargaron de hacerlo trizas y claro, sumamente cansados tras cinco horas de esperar al presidente quien no se molestó en atenderlos. 

Integrantes de la prensa local que quisieron entrar a la mañanera también se vieron frustrados. Desde el barandal  pepenaban datos para una nota de color, no más. Mucho les enojó que estuviera presente en esa conferencia matutina como  invitado, Víctor Manuel López Álvarez, del portal La Wasanga, o algo así, cien por ciento morenista pero cuyo nivel deja mucho que desear y mucho menos representa a la prensa sonorense. 

Claro, es palpable la diferencia porque a Luis Alberto Medina, otro de los invitados, si lo conocemos, incluso fue el único que hizo una pregunta grilla sobre el destino de Ana Gabriela Guevara cuya explicación del mandatario fue escuchada con especial atención por un Alfonso Durazo que estaba allá sentado, al frente,  junto al resto de jorocones, pero no brilló. 

Al contrario, se sintió raro que no se diera su destape y sí el de Ana Gabriela pues el presidente le dio su aval indirecto al decir que no mete las manos por nadie –más que por su chamaco "El Chocoflán, quien es el menor--, y que la autoridad respectiva debe indagar y determinar su destino legal, por supuesto, llegó a señalar a favor de la nogalense que la traen engrillada por ser tiempos electorales. 

De hecho brilló más el PRI que el propio Alfonso, pues en un momento dado al hablar sobre los apoyos a los programas sociales que ya están fincados en el artículo cuarto de la Constitución, dijo que hubo partidos como el de la gobernadora –nunca mencionó PRI--, que apoyaron dicha reforma y no como los conservadores (en clara referencia al PAN) que se opusieron. 

Afuera de la zona militar de Ciudad Obregón se arremolinaron centenas de manifestantes para ser atendidos por el presidente, desde la CNTE, mamás de niños con cáncer, agricultores, las rastreadores de sus hijos desaparecidos, los de Frena, los de Morena y un sinfín más. 

Ello significa que no supo hacer su trabajo el súper delegado Jorge Taddei. No le veo otra explicación y es que sencillamente nunca ha tenido ese pulso sensible de atender a la gente. Vaya, tampoco maniobró para que el INAH retirara los sellos de clausura de la presa Los Pilares que había colocado uno de sus delegados un día antes. Si no es porque se movieron otras piezas de CDMX, hubiera sido una vergüenza nacional para Amlo. 

  

Luego tenemos el asunto de los yaquis, operatividad que se la había encargado a Alfonso Durazo https://bit.ly/3kifeyF quien me imagino se la encargó a su vez a un Taddei que nunca le ha entendido a esto y el resultado fue un fracaso. Alfonso ni siquiera en las fotos se vio. 

Si bien es cierto, bajo la enramada el mandatario hizo compromisos, el hecho es que la fila de carros de todo tipo en la cuatro carriles, duró diez horas. La columna era impresionante de tal manera que el mismo presidente debió verla desde su ventana en el avión que tomó en Ciudad Obregón. Y los yaquis no bajaron la guardia, siguieron cobrando su cuota de peaje. 

¿Así cómo, pues? 

Y para rematar, seña de que Alfonso no las traía todas consigo este seis de agosto, le pusieron una revolcada de padre y señor nuestro en el programa Latinus de Carlos Loret de Mola –capítulo 10--, en el que su figura resplandeció pero no por la grandeza de sus acciones. https://bit.ly/3knXlhQ  

Y si no le fue bien a Amlo en esta gira, a su amigo Alfonso Durazo le fue peor. No obtuvo el punch que se supone le debió dar el presidente para ser el ungido a la gubernatura y  su figura además se vio acotada por la intransigencia y mala onda de los yaquis pues sus operadores no sirvieron para maldita la cosa.  

No, pues así no se puede. 

Su enemigo mortal, el sonorense morenista y jefe de asesores del gobernador Jaime Bonilla de Baja California, Gerardo Murrieta, se debe de estar riendo solo y más cuando sabe Alfonso que es quien está promocionando y orquestando todo el apoyo posible a su rival más cercano Ernesto Gándara, pues uts, y luego el presidente no le siguió el juego  y más cuando le dio el aval a Ana Gabriela Guevara, lo cual con seguridad le provocó a Durazo haberse ido de su patria china como el chicharrón cuando le echan limón y salsa. 

EN FIN, por hoy es todo, el lunes le seguimos si Dios quiere. 

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 30 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorado en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de CEO, Consultoría Especializada en Organizaciones… Cuando la unión de esfuerzos no es suficiente.      

      

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