Guachos intelectuales agachones

Guachos intelectuales agachones

AHORA QUE ESTÁN INFECTADOS de Covid 19 una parte de quienes integran y son los detentadores del acervo cultural de Sonora, sirve en reconocimiento a ellos lo siguiente:

Me llama la atención la serie de burradas que se han cometido en la Secretaría de Cultura de la CDMX considerada por la intelectualidad nacional como los valuartes y sostenedores de lo más exquisito de la cultura mexicana.

De hecho era, ya no, un orgullo de lo que se jactaban los guachos –los defeños pues, aunque suene ¿misatrópico?, ¿regionalista?, ¿discriminatorio?--, aunque ellos se dicen chilangos, pero para nosotros son guachos. Aunque duela.

Y efectivamente, no tiene la culpa el guacho intelectual, el antropólogo, historiador o cualquiera que pertenezca a esa rama de la sabiduría humana en sus diferentes vertientes. Pero si tiene la culpa alguien, no sé quién, que burrada tras burrada ha estado subiendo a redes sociales incoherencias históricas, desatinadas configuraciones de una mente inculta que no entiende la importancia de expresar de manera valedera la esencia de este país que es su historia, tradiciones, costumbre nuevas y añejas, todos los tipos de artes y sobre todo el sentimiento nacional hacia figuras, simbolismos y creencias.

Es un alguien que sabe pura papa de lo que escribe y lo publica, que es lo peor. Por supuesto, también cargan con culpa sus jefes, hasta el de más arriba de quien ha de ser un recomendado o quien sabe, a lo mejor algo más, ya ve usted como se mueven cosas raras en ese mundillo cerrado.

Lo chistoso es que siendo el chilango tan puro en su expresión cultural, lo permita sin chistar y lo justifique en bien de su vanagloriada 4T que todo lo puede, pues sin duda ellos, como buenos izquierdistas, son quienes defienden a capa y a espada las ideas anti liberales de Amlo, su máximo paladín, pero no se atreven a levantar la voz y que pidan la destitución de quien sube a redes las aberraciones que se han estado propagando.

Por lo menos una carta, una pronunciación. Nada.

La última es muy conocida: Este miércoles la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México conmemoró que un día como hoy pero de 1914 Victoriano Huerta fue vencido por las fuerzas constitucionalistas… pero, en la imagen compartida en Twitter aparecía... Francisco I. Madero, lo que por supuesto generó revuelo en redes sociales.

Y es que en la imagen compartida de Francisco I. Madero, se hacía acompañar de un texto en el que se leía "15 de julio de 1914 Victoriano Huerta renuncia a la Presidencia de México ante el inevitable avance triunfal de las fuerzas constitucionalistas".

Por cierto, Madero fue presidente del seis de noviembre de 1911 al 19 de febrero de 1913 y luego el 22 fue fusilado por Huerta, solo como detalle.

La quisieron componer pero de impulcra manera.

No es la primera vez de yerros, ya son varias, como aquella del 24 de mayo en la que manejaron una postal sumándose a la conmemoración del 101 aniversario de la muerte del poeta y diplomático Amado Nervo de quien escribieron que era uruguayo y no mexicano.

¿Y la otra del 19 de enero cuando dijeron que José Alfredo Jiménez era de Jalisco?... por Dios, cualquier borrachales de cuarta (no de Transformación conste, porque no creo que haya ¿o sí?), sabe que es de Guanajuato.

Sí, son geniales. Ahí le va otra:

En aquel febrero del 2019 el director administrativo de esta secretaría, Hugo Hernández Huesca, mandó una circular a los empleados para informarles que el 5 de febrero sería un día no laborable por celebrarse la batalla de Puebla.  Lo hicieron trocitos en redes. En dos líneas cambió el festejo de la Constitución.

Sería de risa si no fueran tantas.

Hay un libro del ISEA, me aseguran –aunque no lo he checado pero lo han visto--, donde viene una historia de César Chávez, aquel líder agrario mexicano en tierra gringa, pero en lugar de venir su imagen pusieron la del boxeador Julio César Chávez. Por Dios.

Más las que se sumarán en el sexenio.

Me llama la atención pues, que tan orgullosos y fifirifis, de nariz respingada, que ven para abajo –y vaya que los sufren los cultureros de provincia--, son los guachos intelectuales. Es que son odiosos lector, y más cuando tienen doctorados.  Son insufribles esos tipos que siempre usan lentes de intelectual, ropa a la usanza de sus similares de Inglaterra, que aun y cuando cuenten con la capacidad académica suficiente, lo antipático lo sudan por cada poro. Deme uno que no sea así.

Son unos acomodaticios rancios que en sus charlas cerradas de café analizan a la chusma –y si, allí están la millonada de mexicanos que apoyó a Amlo--, y la critican pero no son capaces de protestar por las barrabasadas cometidas por las autoridades que les representan. Ni hablemos del corriente de Francisco Ignacio Taibo II quien con aquella frase "se la metimos doblada", dibujó su estirpe.

Poco puede hacer la intelectualada de provincia, pero los guachos leídos sí, lástima que sean unos cobardes insensibles.

Por ello incrusto en mi columna la opinión valedera del maestro Miguel Nichols a quien le pedí que abundara para este espacio sobre el tema y quien comentó lo siguiente:

Armando la historia es considerada una ciencia porque su estudio requiere de un sistema o método. Se encuentra sujeta a una serie de leyes que permiten exponer los hechos históricos de una forma científica. Dichas leyes pueden variar o tener excepciones dependiendo del hecho histórico que se trate, ya que la historia no es una ciencia exacta.

Las reglas para el estudio histórico son: 1) primero identificar al protagonista de la época, que puede ser uno o varios personajes, inclusive una sociedad entera o un hecho trascendente; 2) enseguida ubicar la ubicación espacial donde tuvo lugar dicho acontecimiento o fenómeno que se está tratando y 3) determinar el momento en se manifestó, es decir, determinar la fecha.

Así pues, en el estudio de los hechos históricos del hombre o de la sociedad debe buscar cómo están relacionados con las actividades del hombre y tratar de explicar las causas que los propiciaron. Siempre apoyándose en la razón para encontrar la verdad plena de esos hechos.

El hombre se conforma de su naturaleza y su cultura, con la cual se completa. El hombre es lo que es pero se auto completa con la cultura en la que se le da la vida. Se realiza con todas y cada una de las acciones que lleva a cabo en todas sus dimensiones humanas.

Realiza acciones en lo laboral, lo social, lo económico, lo ético, estético, lo espiritual, intelectual, familiar, lúdico, etc. En todo tienen que ver su naturaleza humana y su cultura. Quienes piensen que la historia es la raíz de nuestra existencia están muy equivocados y tampoco es causa de nuestra realidad. La historia es realidad efectuada, repertorio de hechos, cada uno de ellos fechado y situado.

La cultura no se circunscribe a las actividades artísticas y literarias, son parte del concepto, la cultura en su más amplia acepción, es el conjunto de hechos históricos, producciones artísticas, tecnológicas, científicas, lúdicas y modas que se desarrollan social e individualmente por el ser humano; pero el mayor y más importante componente de la cultura son los valores que nos llevan a actuar como individuos o colectivamente de manera civilizada.

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorado en Administración Pública. Es director general de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de CEO, Consultoría Especializada en Organizaciones… Cuando la unión de esfuerzos no es suficiente.

Correo electrónico: [email protected]

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