Renovarse o morir…

No solo café
Azalea Lizárraga C.

Renovarse o morir…

La contingencia sanitaria trajo consigo no solo la problemática de salud asociada con un virus desconocido y la consecuente pérdida de vidas humanas que, conforme pasa el tiempo, ya asociamos a nombres y apellidos; sino también un desplome económico con la angustia y desesperación por la pérdida de empleos y los afectados por este obligado distanciamiento social.
Como todo en la vida, también implicó cambios positivos como el despertar de la creatividad para innovar procesos e implementar estrategias que nos permitan adaptarnos y funcionar en esta nueva realidad que llegó para quedarse. 
Por ejemplo, a muchos mexicanos  nos resultaba fácil solicitar un servicio de consulta médica en alguna farmacia cercana a nuestro domicilio y/o centro de trabajo, porque la gran mayoría cuenta con consultorios atendidos por médicos generales y, sobre todo, a precios accesibles.
Es obvia la comodidad de acudir a estos consultorios para ciertos problemas de salud y sin tener que esperar largas horas en el IMSS, ISSTE o ISSSTESON para ser atendidos; para la compra de ese medicamento que requiere de receta médica, evitar automedicarnos, o que la enfermedad se complique.
Su uso se ha generalizado sobre todo entre quienes carecen de servicios médicos, como profesionistas independientes y el sector informal de la economía.
La Asociación Nacional de Distribuidores de Medicinas (Anadim), considera inminente la implementación de proyectos de telemedicina para aquellas farmacias que ofrecen consultas médicas y ventas en línea, pues con la llegada de la pandemia, las consultas médicas bajaron en intensidad, tanto en el sector público como en el privado, por el temor al contagio que implica estar en contacto con otros enfermos.
La telemedicina, que obliga a tener certificaciones y cuidados especiales para su ejercicio, busca fortalecer el confinamiento que sugieren las autoridades del sector salud, sobre todo entre grupos de riesgo que no deben exponerse, como personas mayores y/o con enfermedades crónico-degenerativas. 
Por ello, resulta interesante saber que las Farmacias Benavides están por brindar, en el corto plazo, el servicio de consulta virtual; algo que vemos se está generalizando en las redes sociales por parte de profesionistas independientes y que seguramente pronto implementarán también las otras farmacias.
Otro factor a considerar para la introducción de este tipo de servicios tiene que ver fuertemente con lo económico. En el 2018, INEGI reportó que las ventas de la industria farmacéutica en nuestro país ascendieron a poco más de 144 mil millones de pesos.
Una industria que siente temblar la tierra bajo sus pies con el anuncio del gobierno federal de que para el 2021 hará compras consolidadas a través de licitaciones en el extranjero vigiladas por la Organización Mundial de la Salud, OMS, por un valor de 70 mil millones de pesos, lo que representa aproximadamente el 80% de los medicamentos requeridos por el sector salud público del país.
Lo anterior, no solo representará un ahorro fenomenal en el presupuesto asignado al sector salud y que esperamos redunde en la compra de mejores y más medicamentos y suministros, sino que permitirá ahuyentar el fantasma de la corrupción que campea libremente en las compras de insumos médicos.  
Pero también viene aparejado con una caída estrepitosa de las ventas de la industria farmacéutica nacional, que deberá conformarse con la venta al sector privado. No extraña entonces que estén buscando innovar para mejorar la atención a sus clientes y captar nuevos segmentos.   
El regreso a las actividades productivas tradicionales tendránque sufrir cambios significativos para adaptarse a esta contingencia sanitaria que, según informan las autoridades de salud internacionales y locales, se prolongará aún más.
El talento mexicano salta al ruedo para la creación e innovación de productos tan socorridos en estos momentos como son los cubrebocas, por mencionar algo sencillo, pero igual pudiéramos hablar de respiradores, medicamentos, suministros y equipo médico especializado. 
En este renglón, tomamos el ejemplo de alumnos del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, ITESO, que han creado cubrebocas "incluyentes" fabricados de silicona transparente, tan seguros como los N95, pero reutilizables y ergonómicos, que resultan ideales para facilitar la comunicación con personas con capacidad auditiva. 
Lo mismo aplica a las mujeres tarahumaras que estarán elaborando mascarillas artesanales rarámuris para distribuirse entre los clientes de  Volaris, como valor adicional otorgado por la aerolínea.
Nuevas oportunidades que los emprendedores deberán aprovechar, porque la creación de empleos en el sector público y privado no se ve para cuándo levante.
@Lourdesazalea 






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