Es tiempo de equilibrar 

No solo café
Azalea Lizárraga C.


Es tiempo de equilibrar 

Tiempos difíciles los que nos toca vivir hoy, sobre todo a los jóvenes. Si la historia nos dice que una epidemia es generalmente un punto de inflexión para reflexionar sobre el antes y el después de nuestro tránsito terrenal, entonces una pandemia debería enseñarnos lecciones más drásticas.

Pero como a muchos de nosotros, eso de aprender de las lecciones del pasado no se nos da fácilmente –sobre todo si no las hemos vivido en carne propia-, solemos tropezar más de una vez con la misma piedra y la historia es solo una asignatura de primaria que nos pasó de noche y con la luz apagada.

No extrañe entonces que ante esta nueva realidad –encerrados o  no, es otra historia-, seamos una sociedad que anda dando tumbos, como gallina despescuezada, y no estemos tomando en cuenta con la debida seriedad e importancia, los análisis que realizan matemáticos y especialistas respetados y serios del área de la salud, quienes coinciden en asegurar que la pandemia por Covid19, al menos en nuestro país, no ha alcanzado su punto máximo, por lo que la curva de contagios no ha empezado a aplanarse, mucho menos tiende a la baja.

A muchos, lo anterior los mueve a expresiones tales como la que el gobierno les paga para que digan eso y no tener que salir a explicarnos que el centro medular de estas decisiones detrás de la contingencia sanitaria de #QuédateEnCasaObligatorio, es que nuestro sistema de salud transita por la calle de la amargura esquina con desesperación.

Por supuesto que lo anterior no es privativo de nuestro país, lo que tampoco es muy alentador que digamos, pero si fuéramos un país con un sistema de salud robusto y con un gobierno dispuesto a invertir contantemente en el buen vivir de la población, no estaríamos tan preocupados en ver cómo enfrentar esta crisis sanitaria que, a juzgar por otros índices, amenaza con complicarse con aspectos psicológicos y/o económicos.

Insistimos en afirmar que los mexicanos que vivimos del sector público –pensionados o en activo- pertenecemos a un sector privilegiado que puede darse el lujo de quedarse en casa y seguir recibiendo su salario, por lo que no enfrentamos decisiones tan drásticas y difíciles como las que deben tomar quienes pertenecen a ese segmento poblacional de los micro-empresarios, profesionistas, autoempleados del sector informal, sobre la conveniencia o no de reanudar sus actividades remunerativas.

La salud está en juego, se dicen, pero también surgen otras necesidades apremiantes por resolver porque ya no tienen recursos para enfrentar desde casa la contingencia, porque sin trabajo no hay ingresos y ni cómo seguir apoyando a los empleados que de ellos dependen, si es que han sido lo suficientemente solidarios para hacerlo hasta hoy. 

Además, los hay quienes opinan que también debe permitirse la posibilidad de la inmunidad comunitaria, claro, entre las poblaciones jóvenes y de bajo riesgo de salud.

Nada que ver con el llamado que hace el empresario Ricardo Salinas Pliego, el mero mero   de Elektra y TV Azteca, quien por redes sociales preguntó a quienes nos encontramos en cuarentena si pensamos seguir encerrados hasta que "se desapendejen", haya una vacuna o el gobierno nos diga que podemos "salir a vivir con todo y sus riesgos".

Desde la perspectiva de uno de los hombres más ricos de México, "de seguir esta parálisis económica, es más probable morir de hambre que por el contagio".

Palabras que tal vez sean proféticas para miles de mexicanos, porque si atendemos las instrucciones que emitió el día de ayer el gobierno federal en las cuales afirma ahora que siempre no habrá semáforos estales en lo que respecta a la reactivación económica del país, lo cual solo se permitirá si se implementan las medidas preventivas adecuadas y exista el equilibrio entre economía y salud. Así las cosas, la reactivación no llegará en el corto plazo porque esa dualidad en equilibrio nunca ha existido en nuestro país…. y tampoco se dará por generación espontánea, por más que lo mandate la 4T.

Por ello, cada día son más las voces en todo el país, y Sonora no es la excepción, que exigen regresar paulatinamente a la "vida normal". Y que nos caiga el veinte de que nada será lo mismo a como era antes, al menos en un buen trecho del camino que nos quede por recorrer en esta vida. Son voces que se comprometen a una reactivación paulatina, a seguir indicaciones de cuidados sanitarios y guardar la sana distancia… pero cuyo cumplimiento depende de todos nosotros.

Como bien decían los sonorenses que se aprestaron ayer por fuera de la casa de la gobernadora Claudia Pavlovich exigiendo entablar negociaciones para reanudar actividades comerciales, no puede haber ciudadanos de primera y de segunda, si hay tratos preferenciales para los grandes corporaciones o cadenas comerciales, muchas de ellas con actividades no esenciales, ¿por qué no permitírselo a quienes no tienen el mañana asegurado si no trabajan hoy?

azaleal@prodigy.net.mx
@Lourdesazalea
 

 

Notas Relacionadas

Comentarios en esta nota

Comenta esta nota