Covid-19, arraigo domiciliario, cine jurídico político y la nueva normalidad

Covid-19, arraigo domiciliario, cine jurídico político y la nueva normalidad

 

Héctor Rodríguez Espinoza

 

Viernes 22 de mayo de 2020

 

Delincuencia común y organizada, Cajeme, Empalme-Guaymas, Magdalena, Caborca, juventud desviada y adicta, sistema de justicia y penitenciario simulado, extorsión como último recurso para sobrevivir, ¡¿nos suena familiar?!¡¿Nueva normalidad?!

 

 

I.- Cine jurídico. Reitero que soy un convencido y amante del cine jurídico, pues siendo el 7° arte, es una herramienta privilegiada, educativa y cultural para mis alumnos universitarios. Recientemente disfruté, en Telemax, la película "Cadena perpetua", basada en una novela "Lo de antes", de Luis Spota, protagonizada por Pedro Armendáriz Jr. filmada en la cd. de México y en las Islas Marías, en donde estuve, hace unos 45 años. ¡¿De preso?! no haha. (Como director de la Escuela de Derecho hice una cansada travesía de estudios por tierra y mar, con un grupo de profesores y alumnos, para observar la reforma penitenciaria de la que se jactaba el Presidente Luis Echeverría, "pero ésta es otra historia".) Reparto: Pedro Armendáriz Jr, Narciso Busquets, Ernesto Gómez Cruz, Angélica Chaín y Pilar Pellicer, Guion: Vicente Leñero, Arturo Ristein - Producción: IMCINE.

 

II. Luis Mario Cayetano Spota Saavedra Ruotti Castañares. (Ciudad de México, 13 julio 1925-Ibídem, 20 enero 1985).

 

Escritor y periodista autodidacta, autor de más de 30 libros, varios traducidos a más de diez idiomas. Hijo de un inmigrante italiano. Su nana, de origen otomí, le narraba historias y leyendas. Adquirió la inquietud por escribir a raíz de un libro que contenía novelas de aventuras de Verne, Salgari y Swift, que le obsequió su padre. Estudió la primaria en el Colegio Francés, Ciudad de México y la secundaria en escuela pública. La difícil situación económica de su padre y la mala relación con su madre lo motivaron a abandonar su hogar, siendo adolescente.

 

Llegó a Tampico, Tamaulipas, se empleó en un barco con destino a Progreso (Yucatán). Tras dificultades, volvió a la Ciudad de México, se independizó, fue repartidor de volantes, vendedor de navajas de rasurar en la Av. Juárez, vendedor de enciclopedias de puerta en puerta y ayudante de mesero en el café Regis; echó mano de los personajes que lo frecuentaban, para incluirlos en sus obras literarias. Tomó un curso rápido de fotografía y se preparaba para ser torero. Apasionado del boxeo, llegó a ser miembro de la Asociación Nacional de Box, presidente de la Comisión de Box y Lucha del DF y presidente fundador del Consejo Mundial de Boxeo.

 

En su honor se nombró el Centro de Educación Artística (Cedart) Luis Spota Saavedra de la Ciudad de México. En su novelística aborda la vida urbana en México, años 1950 y 1960, su sociedad y su clase política. "Murieron a mitad del río" aborda la migración de los braceros mexicanos a USA; "Las grandes aguas", construcción de una enorme presa; "Casi el paraíso", peripecias de un estafador italiano, Ugo Conti, que se hace pasar por noble entre políticos, empresarios y familias de abolengo. "La plaza", el movimiento estudiantil de 1968; "Palabras mayores", manipulación que el presidente en turno ejercía sobre sus subalternos para elegir entre ellos al candidato del partido oficial, su sucesor y "El primer día", estragos que produce en el expresidente la pérdida del poder al término de su mandato.

 

¿Quién no leyó con fruición, en nuestros 80s., sus novelas políticas? Gozaron de grandes tirajes gracias a su actualidad y fidelidad en el retrato del poder que, a la fecha, les concede gran valor para interesados en conocer de cerca los intríngulis de la clase política mexicana durante el dominio del PRI, que formaron la serie "La costumbre del poder": "Retrato hablado", "Palabras mayores", "Sobre la marcha", "El primer día", "El rostro del sueño" y "La víspera del trueno". Adquirió conocimiento de primera mano sobre los factores de poder y las manías privadas de sus protagonistas gracias a su estrecha amistad con un gran número de políticos. De un lenguaje directo, con escasos matices, muy próximo a la neutralidad de la nota periodística y, a menudo, narra con otros nombres (propios y toponímicos), momentos muy particulares de la actualidad política mexicana de entonces.

 

Falleció el 20 de enero de 1985, en la Ciudad de México.

 

III. Reseña crítica. Tiempo atrás, El Tarzán fue un delincuente de poca monta que se movía entre el hurto y el proxenetismo. Llegado a cierto punto, decide cambiar su vida y convertirse en una persona honrada ejerciendo como cobrador de facturas para un banco, pero el pasado lo persigue sin posibilidad alguna de esquivarlo. Esta puede ser, a grandes rasgos, la sinopsis, implacable melodrama de tintes sociales basado en una novela de Luis Spota.

 

Su título es absolutamente consecuente con la situación vital del protagonista: por más que haya rehecho su vida y se haya marcado como meta inamovible la de ser una persona decente, un padre de familia que gana su sustento de forma digna y legal, alejado de los bajos fondos donde perpetraba sus fechorías, es incapaz de escapar a un destino que le niega esa posibilidad.

 

En una sociedad basada en la corrupción, donde reina la ausencia de escrúpulos, El Tarzán se convierte en una especie de Justine de Sade que vive sus particulares infortunios de la virtud, bastándole un solo día -es en ese espacio de tiempo en el que cronológicamente sucede la historia- para sufrir en sus propias carnes la imposibilidad de librarse de una espiral trágica: el ya jubilado Comandante Prieto, policía que en el pasado ordenaba a sus inferiores torturarlo y encarcelarlo cada vez que cometía un delito, se cruza en su camino para robarle el dinero procedente de sus cobros y chantajearlo, exigiéndole el pago de una importante cantidad diaria de dinero, algo que sin duda lo obligaría a volver a delinquir. Los papeles se han invertido: ahora es el representante de la ley quien actúa como un criminal, utilizando los mismos métodos fascistas que empleaba para imponerla e induciendo a que una persona rehabilitada y honrada deje de serlo. Por más que, a contrarreloj, intente buscar a su jefe para explicar lo sucedido con la esperanza de que cuanto antes lo haga, mayor será la probabilidad de ser creído, no será capaz de dar con él … al tiempo que su cadena perpetua, la del sometimiento, la de la extorsión, la de la delincuencia, la de la negación de una vida decente, irá materializándose.

 

La única opción real y a la vez metafórica que le queda a El Tarzán es, tal y como le dice su antiguo compañero de andanzas, pagar… porque así está concebida la dinámica del sistema, un sistema putrefacto y alienante al que la sociedad anestesiada y, por supuesto, condenada, asimila o, en última instancia, obvia, volcando sus preocupaciones en asuntos tan fútiles como el esperanzador y épico papel que pueda jugar la selección mexicana en el mundial de fútbol, tal y como de manera insistente, a lo largo de los noventa y tres minutos de metraje, ponen de manifiesto los comentarios monotemáticos de ciudadanos anónimos a pie de calle.

 

Un sistema corrupto se nutre -por mucho que lo maquillen, se auto engañen o lo simulen- con leyes, instituciones de fachada y buenas intenciones, de la corrupción que por acción u omisión practica y fomenta en sus súbditos, logrando que la acepten como un hecho normalizado y participen, consciente o inconscientemente, de ella.

 

Huyendo del maniqueísmo en todo momento y con una dirección ejemplar, Arturo Ripstein pone en marcha su particular, distanciada e inconfundible maquinaria expresiva, masacrando el realismo en favor de sus juegos de artificio a través de una fotografía de tonos ocres, de la habitual profusión de espejos y de su querencia por la ambientación sórdida (viendo y disfrutando su cine, realmente dan ganas de convertirse en una masa de croqueta y rebozarse en la incomparable sordidez de sus melodramas: es la manifestación de amor más contundente que un admirador puede expresarle).

 

Aunque, a priori, da la impresión de ser un relato clásico, Ripstein huye del tratamiento lineal, introduciendo con sabiduría y de la forma más natural y oportuna tanto diferentes flash-backs que muestran distintos episodios del pasado delictivo de El Tarzán como su voz en off introspectiva en aquellos momentos que más golpean y atenazan su conciencia y su voluntad.

 

Por otra parte, el director administra de forma admirable, como suele ser frecuente en su cine, el tiempo siempre pausado en el desarrollo de las escenas, ejecutadas a base de tomas largas y de lentos movimientos de cámara, y de los diálogos, que desprenden esa bellísima poética tan propia de su universo personal y su manera de fluir descubriendo las diferentes capas en que están envueltos.

 

La película, que se suma a la nada despreciable cantidad de magistrales melodramas de un autor que, por derecho propio, es uno de los maestros del género en el último cuarto del siglo pasado, se cierra de forma modélica con un inolvidable primer plano sostenido del extraordinario actor principal, Pedro Armendáriz Jr., mirando fijamente a una cámara que, en realidad, somos nosotros, los espectadores, interrogándonos a través de ella, casi excusándose, buscando quizás nuestra complicidad, nuestra comprensión, invitándonos no a ejercer un juicio moral sobre su proceder, sino a reflexionar, dándonos a entender que no tiene otra opción y por qué no la tiene, aceptando su destino, su cadena perpetua.

 

IV. Comentarios. - Excelente película también con el gran actor Roberto Cobo. Me gustan las películas de Arturo Ripstein, son de las mejores del cine mexicano, con las del gran Emilio Fernández.

 

- Qué buena película y qué buen actor era Pedro Armendariz jr., verdad.

 

- La vi hace unas semanas, excelente, de la corrupción y una realidad. De un México que quiere ser diferente.

 

- Muy buena, con grandes estrellas del cine nacional.

 

- Muy buena, me gustó como se desarrolla la historia, en tiempo pasado y presente.

 

- Muy buena. Me han hecho sufrir mucho las injusticias del que hacen víctima al protagonista.

 

- Pero un sistema podrido y caduco, limita a un pueblo sumiso e ignorante.

 

- Tuve la oportunidad de leer el libro "Lo de Antes", como de ver la obra adaptada del mismo en "Cadena Perpetua". En el final, el Tarzán no está del todo inconforme con volver a robar, pues incluso camina con especial emoción sobre su antiguo terruño (en un extraño San Juan de Letrán de 1965, donde los jóvenes visten y calzan como los Beatles). En cambio, en "Cadena Perpetua", situada en el México de los años 70"s, el Tarzán siempre se rehúsa a volver a robar.  Ganadora del Ariel a mejor película en 1979.

 

- ¿Por qué en el minuto 1 h: 29 min., hasta 1h 31 min., se supone está por jugar México vs Alemania, están vendiendo banderines del club américa y varias personas tienen sombreros con el logotipo del club?

 

- Así es la verdadera mafia, está arriba.

 

- Esta excelente película ya tiene más de 40 años y, por desgracia, nos muestra una realidad aún vigente o peor aún. El México de la 4T es ahora un Narco Estado, donde el crimen organizado opera con total impunidad.

 

- No seas imbécil, todos los sexenios han sido peor y hasta ahora ladras...

 

Fuente: https://rafamorata.es/elcinepordelante/cadena-perpetua-arturo-ripstein-1978/

 

V. Homenaje póstumo a Pedro Armendariz Jr.

 

https://www.youtube.com/watch?v=j9A4NfS2ulo

 

VI. Sea lo que fuere. Delincuencia común y organizada, Cajeme, Empalme-Guaymas, Magdalena, Caborca, juventud desviada y adicta, sistema de justicia y penitenciario corrupto, extorsión como último recurso para sobrevivir, ¡¿nos suena familiar?!  ¡¿Nueva normalidad?!

 

Bien por Telemax. MUY RECOMENDABLE.

 

Cadena perpetua (Película completa)

 

https://www.youtube.com/watch?v=tcCLPPW3eGc










Notas Relacionadas

Comentarios en esta nota

Comenta esta nota