Murió Carlos Ferra Martínez

Vertiente mayo 21 2020.


Murió Carlos Ferra Martínez.- Crónicas para la historia (No.139).- Esposo de Anita López Rodríguez, hija del legendario líder campesino Machi López.- Ambos –Anita y Carlos- participaron en el movimiento agrario del Valle del Yaqui 1975-1976, que culminó con el reparto de 37 mil hectáreas  


Bernardo Elenes Habas


Murió Carlos Ferra Martínez, académico y forjador en Sonora de cuadros militantes de izquierda.

Impulsor de la lucha socialista en México. Inteligencia brillante y creativa. Esposo de Anita López Rodríguez, hija del legendario Machi López, símbolo de la lucha obrero-campesina en Cajeme, quien fuera asesinado por sus ideales la noche neblinosa del 26 de noviembre de 1953, al abrir la puerta de su vivienda ubicada en calle Coahuila, entre 6 de Abril y Jesús García, en Ciudad Obregón.

Mi amigo, el periodista Juan Barragán Fierros, me informó vía telefónica, de la muerte de Carlos, sabedor de la amistad que me une a Anita y a su hermana Evangelina.

En el movimiento agrario de 1975-1976 que sacudió al Valle del Yaqui (invasión campesina al  predio agrícola 407 que desató la represión oficial, y luego el reparto de 37 mil hectáreas agrícolas y 61 mil de agostadero, el 19 de noviembre de 1976), ahí estuvieron Carlos y Anita con sus banderas solidarias, hace 44 años.

En 1976 ambos (Anita y Carlos) participaron en la fundación del Partido Revolucionario de los Trabajadores.

Carlos era oriundo de Hermosillo. Murió en la Ciudad de México. Fue militante de la Coordinadora Socialista Revolucionaria, brazo activo de la IV Internacional. En la Universidad Autónoma de Chapingo se distinguió como dirigente sindical.

Carlos y Anita pertenecen a una generación definitoria de la lucha social en México. 

Lucha frontal, mostrando sus banderas de igualdad y justicia social. Sus objetivos encaminados a instaurar en el país la dictadura del proletariado, no con cartas escondidas y de doble juego como lo hace actualmente el Gobierno de la República, donde no se percibe congruencia porque es notoria la practica de una doble moral, tremolando pendones revolucionarios desde un gabinete que asume la conveniencia del silencio cómplice, y donde sus más brillantes exponentes llevan en sus venas los genes de la corrupción, como el apellido Bartlett, que no encaja en el evangelio socialista de AMLO, aunque pretenda imponerlo como el padre nuestro de la cuarta transformación.

Un abrazo solidario a Anita y sus hijas Eunice y Ana Lucia.

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