Calenturas de ocasión

Calenturas de ocasión

José Darío Arredondo López

 

Martes 11 de septiembre de 2018

 

 

"Es mucho más fácil criticar a los que mandan que mandar a los que critican" (Revista La Codorniz).

 

La angustia invade el alma de muchos (¿o nomás algunos?) ciudadanos que votaron por Morena y declararon firmeza en su convicción cuando la ola iba en ascenso y se suponía que la campaña y el triunfo del 1 de julio se iba a congelar en el espacio-tiempo de las ilusiones huérfanas de realidad: -¿Ya vio usted que los cabrones senadores de Morena concedieron licencia al güero Velasco, sátrapa de Chiapas?- dice el airado ciudadano y remata: -seguramente hubo un pacto en lo oscurito, igual que antes lo hacían los del PRIAN-. Así, la ola del entusiasmo baja por razones de gravedad y se estrella en la roca de la acción política con proyecto mientras barre la arena suelta de playas ciudadanas de fin de semana.

 

Para los decepcionados precoces resulta difícil entender que el Senado no es un tribunal inquisitorial guiado por la pureza de una moral que, en el mejor de los casos, deriva del hastío, del hartazgo por tanta y tan variada manera de transgredir la ley y bailar tanto sobre las normas legales como sobre la voluntad del pueblo elector. El Senado es, simplemente, el órgano del Poder Legislativo que representa a los estados de la república federal y está sujeto a la legislación vigente. En este carácter, no tiene facultades para juzgar la moralidad de una licencia solicitada por uno de sus miembros y, visto con crudeza, debe otorgarla por ser un derecho de los legisladores. De cualquiera de ellos.

 

Que Manuel Velasco Coello, gobernador con licencia quiera regresar a su estado para ejercer hasta el 8 de diciembre la gubernatura en calidad de sustituto es asunto de los chiapanecos; el senado debe ver el qué, no el para qué de la solicitud que, como queda dicho, corresponde al pueblo y gobierno de Chiapas juzgar, aceptar o impugnar las intenciones o propósitos del solicitante en el marco de sus facultades. En este caso, debe aclararse que en esa entidad federativa pudiera promoverse un recurso de inconstitucionalidad en los términos del artículo 116 de la Constitución federal cuya primer norma dice que: "Los gobernadores de los Estados, cuyo origen sea la elección popular, ordinaria o extraordinaria, en ningún caso y por ningún motivo podrán volver a ocupar ese cargo, ni aun con el carácter de interinos, provisionales, sustitutos o encargados del despacho".

 

Pero este asunto no es necesariamente problema del Senado sino del Congreso chiapaneco, que debe vigilar que sus normas locales no transgredan lo dispuesto en la Carta Magna, así como, en su caso, pudiera ser materia de análisis por parte de la inefable Suprema Corte de Justicia de la Nación.

 

Usted podrá argüir que antes habían dicho que no y después cambiaron de opinión quizá por turbias componendas y aviesas intenciones políticas, pactos secretos y viciosas e impúdicas maquinaciones en beneficio de…Morena, y su proyecto de la Cuarta Transformación. De ser así, pues qué cabrones están al trabajar por una mayor fortaleza política en el seno del Poder Legislativo federal, habida cuenta que casi de manera simultánea cinco diputados del Partido Verde se pasaron a la mayoría representada por Morena. ¡Habrase visto tal horror de afinidad coyuntural!

 

Lo cierto es que los senadores aprobaron la solicitud tras una pifia inicial que suena contradictoria pero que finalmente se resolvió por la afirmativa porque, según parece, privo el estricto apego a la norma vigente, sin juicios de valor, sin especulaciones de qué propósitos animarían a Velasco al plantear la multicitada solicitud. Se ejerció un derecho y, desde luego, el propio "beneficiado" tendrá que atenerse a las consecuencias en caso de que alguna fuerza política de su estado natal sienta que debe manifestar su oposición y emprender el reclamo legal fundado en el texto constitucional arriba citado, violado según se ve por la propia LXVI Legislatura del Congreso del Estado de Chiapas porque votó a favor de su regreso como gobernador sustituto en la sesión extraordinaria que realizó el 4 del presente mes, en congruencia con la reforma constitucional propuesta por el mismo titular del Ejecutivo estatal y aprobada el pasado 24 de agosto.

 

Creo que los legisladores de Morena no se chupan el dedo, y que, si trastabillaron para finalmente decir que sí a la licencia, fue con la sana intención de dejar de lado los muy fundados prejuicios y objeciones morales para ajustarse lisa y llanamente a las normas legales, con la expectativa nada remota de que la parte más interesada en la vigencia plena del texto constitucional haga la parte que le corresponde. Cabe recordar que tanto el gobernador electo como la mayoría simple de los diputados de la próxima LXVII Legislatura son de Morena. El balón está del lado chiapaneco de la cancha. ¿Tendrán el valor de deshacer el entuerto legislativo perpetrado por Manuel Velasco y el Congreso cómplice saliente? Veremos…

 

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