El Huatabampo que se nos fue (IV)

El Huatabampo que se nos fue (IV)

Bulmaro Pacheco

 

Dice Pedro J. Almada -excomandante de policía del presidente municipal Álvaro Obregón en Huatabampo, después general de división, jefe de la Policía de la Ciudad de México y, en el gobierno de Lázaro Cárdenas alto funcionario de la Defensa- que el 20 de junio de 1939 llegó a Huatabampo el presidente Lázaro Cárdenas, en gira de trabajo para dar audiencias y supervisar algunos asuntos agrarios.

 

Relata : “Prepararon el alojamiento del señor presidente en una casa del señor Uribe, que aun cuando había servido de almacén para granos y semillas, su buena ventilación y situación, hacen de ella un lugar apropiado para soportar mejor los rigores del clima”. Y sigue: “El propietario, señor Uribe, es uno de los agricultores entendidos de la comarca en el arte de labrar la tierra, y uno de los más expertos comerciantes en la ciencia de sacar ventaja  a la equidad de la ganancia; pero como es amigo excelente, tal minucia queda compensada por la limpieza y habilidad con que la ejerce”. (Se refiere a Ramón Uribe Carpena, padre de José  Ramón Fausto Uribe Iberri y abuelo de Ramón Uribe Bojórquez. Uribe Carpena llegó a Huatabampo del puerto de Guaymas a principios  del siglo XX, junto a su esposa Delia Iberri Marchebout, a explotar el cultivo de frijol y garbanzo en el Valle del Mayo. Su hijo Ramón, había nacido en Guaymas en 1914).

 

El general Cárdenas pasó ahí la noche. “La familia Uribe lo invitó a cenar carne asada, atole de masa, frijoles refritos, tortillas de harina, café colado y pan de trigo. Por la mañana y después de realizar sus ejercicios caminando por el amplio terreno de la casa, el presidente de México desayunó chicharrones, cuajada, requesón, tortillas de maíz, frijoles, café colado, leche con calabaza y huevos de casa”.

 

Salió a despachar al palacio municipal, donde se concentró en los numerosos problemas de tipo agrario que le presentaron tanto los beneficiados del reparto reciente, como aquellos afectados que reclamaban atención y alternativas de solución a los problemas que enfrentaban.

 

Reafirma Almada: “Terminando esa importante asamblea, el señor presidente pasó a su alojamiento  para seguir resolviendo los miles de asuntos que de toda índole le son presentados; creyendo que se quedaría más tiempo en Huatabampo, me fui a cenar a la casa de un amigo íntimo, don Ignacio Velderráin, que tanto él como su familia me colmaron de finas atenciones, instándome para que también pernoctara, pues pensaron que los hotelillos que hay, son de mala calidad”.

 

“Esa familia que por cierto es pariente muy cercana mía, me arregló una magnifica alcoba, y para completar la comodidad instalaron un abanico eléctrico, cosa que en Huatabampo se puede admirar como a un cometa que cruza por el espacio” (sic).

 

“Todos los habitantes de Huatabampo, hicieron público agradecimiento de los beneficios derramados por el señor presidente en bien de su pueblo, comisionándome para que le diera las gracias más sinceras y expresivas, llevándole a su ánimo la seguridad de que sería imborrable en los anales históricos de tan modesta entidad, la memorable visita que había realizado y la inmerecida bondad que había dispensado a todos y cada uno de sus componentes. Todavía antes de ausentarnos hizo la solemne promesa de que se haría la introducción del agua potable, costara lo que costara, dijo y que para el efecto sería tomada de donde la hubiera”.

 

“Líquido precioso e indispensable del que viene careciendo el pueblo desde su fundación, que sin temor de equivocarme, data de sesenta y cinco o setenta años; en todo este tiempo, han comprado agua sus moradores como si se tratara de gasolina, y aun así la consiguen tan mala ,que del depósito de donde todo el mundo toma agua, me consta haber ayudado a sacar ahogados, algunos que ya tenían hasta dos días de estar en el agua; y la pobre gente tenía que seguir tomando aquél líquido nauseabundo, ya que no había ningún otro remedio […] Salimos de Huatabampo el día 21 de junio de 1939, fecha que les será memorable con el propósito de pernoctar en Navojoa”. El presidente Lázaro Cárdenas salió de la casa de la familia Uribe, agradeciendo a sus propietarios las atenciones recibidas.

 

Ramón Uribe Iberri, que por esos años frisaba los 25 de edad, heredó la casa ubicada en Allende y Guerrero a la muerte de su padre en 1954. La gran casona fue por muchos años un referente de la buena arquitectura y el buen gusto. Una gran cocina que daba a la avenida Guerrero, atendida siempre por doña Refugio Bojórquez Parra, daba cuenta de la calidad de los guisos y las especies horneadas (incluyendo el pan casero) que ahí se elaboraban, por los atractivos olores que percibían quienes por ahí pasaban.

 

La familia Uribe poco a poco fue desalojando la casa desde 1973, para habitar otra en un terreno agrícola no mayor de 60 hectáreas a la que bautizaron con el nombre de “La Labor”, a un lado de Fuente Sauco.

 

Ramón Uribe Iberri, muere en 2003. Doña Refugio Bojórquez en 2007.

 

Por razones diversas, la casa fue quedando en ruinas, hasta ser derruida totalmente, y por ahora, el terreno que por más de un siglo la albergó, dio paso a las oficinas de la empresa de transportes “Albatros” (comodato a 10 años) y a una tienda de conveniencia. De esa residencia, la única que en el siglo XX alojara a un presidente de la República en Huatabampo, solo quedan los recuerdos y la nostalgia.

 

El recordado Colegio Independencia funcionó entre 1949 y 1986, gracias al enorme esfuerzo de su propietaria Irene Gastélum de Gutiérrez (doña Irene) hija del ex presidente municipal (1917-1918) Bernardo Gastélum Murillo (asesinado en 1932) y Dolores Goycochea Quintana.

 

Ahí se enseñaba Taquigrafía, Taquimecanografía y nociones de Contabilidad. Los jóvenes interesados en ingresar al instituto solo tenían que presentar su certificado de primaria terminada. En ese lapso, más de mil jóvenes egresaron de sus aulas improvisadas en un vieja casona ubicada en la esquina de Madero y Galeana -donde se encuentran las oficinas de Elektra-. Antes el Colegio Independencia estuvo por la Hidalgo, cerca de donde actualmente se encuentra la Cruz roja.

 

Las inundaciones de la época hicieron que cambiaran de domicilio con frecuencia, incluida la vieja casona de la familia Murillo, ubicada donde actualmente se encuentra el Club de Gatos.

 

Doña Irene empezó su carrera de maestra como instructora rural en 1920, en las misiones culturales organizadas por José Vasconcelos, el secretario de Educación Pública en el gobierno de Álvaro Obregón.

 

Obregón le puso muchas ganas a la educación rural -sobre todo en su tierra-, y había conocido Don Bernardo y Doña Dolores padres de doña Irene cuando viajaba con frecuencia a Moroncárit, donde se desempeñó como profesor de primaria en los tiempos en que a los profesores los nombraba la autoridad municipal.

 

La influencia del Colegio Independencia disminuyó en la medida que se fueron creando las escuelas secundarias de la época: La Secundaria Catalina Acosta de Bernal; el Colegio Sonora; y la Secundaria Federal.

 

Doña Irene fue maestra en el pueblo durante 67 años. Murió en 1987 a los 81, seguramente satisfecha de haber formado a más de mil jóvenes de la región, por entonces muy demandados para trabajos de oficina en los ámbitos privado, público y social.

 

La “Academia Comercial Otero” fue producto del esfuerzo de Carmelita Otero Camacho y sus hermanas Estefanía (Tebita), María Elena y Rosa.

 

Hijas ellas de Don Gilberto Otero y Doña Juana Camacho Jordán, llegaron de Santa Rosalía Baja California Sur a Huatabampo a finales de los veinte del siglo pasado. Don Gilberto había hecho caso a la recomendación del médico de la mina donde trabajaba, porque el polvillo del metal les hacía daño a sus hijas que no hallaban el remedio para la temible tos-ferina. No tardaron en asentarse en el pueblo gracias al dominio de las letras y la contabilidad de su padre, don Gilberto que se había fogueado en la minería y en los asuntos públicos y de gobierno en los inicios del territorio de la Baja California Sur. En Huatabampo don Gilberto serviría como oficial del Registro Civil y tesorero con algunos presidentes municipales.

 

La Academia Comercial Otero funcionó entre 1955 y 1990 en la calle Galeana 24 (hoy 203), en una casa grande que la distinguían tres pinos (de los salados) en el filo de una pequeña banqueta, a un costado de la viejas oficinas de Ignacio Ruiz, del viejo edificio de la Sociedad Mutualista, y a un lado del viejo almacén que en un tiempo perteneciera tanto a Ignacio Ruiz Rábago como al  ex presidente municipal Álvaro Obregón.

 

Por años, ésta famosa academia formó jóvenes en la Mecanografía, la Taquimecanografía, la Contabilidad privada y años después en primaria, preescolar y Corte y Confección.

Junto al Colegio Independencia, estas eran las únicas posibilidades de estudio para quienes terminaban la educación primaria en los años que no existían opciones de educación media. Entre las dos escuelas, formaron a más de dos mil jóvenes de Huatabampo. Bien por Doña Irene y Carmelita.

 

También y muy recordados han sido los esfuerzos educativos del Instituto Gutiérrez, de  los profesores Atilana Figueroa de Gastélum, Roberto Aja y la familia Ayala que por un tiempo manejara preescolar.

 

Hoy, en Huatabampo ya no existe la casa de doña Lola de Ruiz, —de Juárez y Galeana— que por años fuera sede de reuniones políticas y a donde con frecuencia acudía Álvaro Obregón a platicar con su amigo Ignacio Ruiz Rábago. Fue vendida y luego destruida para acomodar a un conjunto de pequeños negocios. Tampoco está la casa original de la familia Serrano, a un costado, adquirida en 1892 por los padres del general Francisco Serrano, llegados del norte de Sinaloa. Ahora es un baldío con obra en construcción. La casa de Luz (Luchi) Otero Pablos( Hidalgo y 16 de septiembre) donde permaneció retenido dos días el general Ricardo Topete Almada—que vivía cuadra y media adelante— cuando la invasión de maytorenistas en 1915 se encuentre en ruinas.. Luz Otero Pablos -que salvó de un inminente fusilamiento a Topete-, cabildeó a través de su hermano Ignacio Otero Pablos (entonces maytorenista) la libertad de Topete con el gobernador Maytorena. Lo logró. Ahora la enorme casa —en litigio entre familiares de doña Luz— luce ahora sucia, en ruinas y abandonada. Aun así, deja ver por fuera su historia y sus grandes y conservadas palmeras que la hicieron famosa por más de 100 años.Hoy está en ruinas. Tampoco queda nada del famoso e histórico “hotel del Mayo”, aquél de tantas batallas y debates, borrado hoy por un horrendo edificio de farmacia!

 

De ese Huatabampo que se nos fue, solo quedan los recuerdos y una enorme nostalgia. Todavía hay mucho que rescatar, mucho que cuidar y mucho que conservar. Que nos nos gane el olvido, que no nos gane la indiferencia por el patrimonio cultural del pueblo, que por ahora, lleva las de perder ante la desaparición de importantes referentes históricos y culturales que por muchos años dieron identidad al pueblo.

 

bulmarop@gmail.com

 

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